La normalización patriarcal como arma de destrucción masiva

Autora: María María Acha-Kutshcer

 

No sé bien por qué pero siempre que salgo de fiesta acabo hablando de feminismo con alguien, sobre todo con hombres. Es curioso porque llega a ser algo frustrante, pedagógico e incluso gracioso cuando sabes que no puedes escuchar más burradas. Sin ir más lejos, hace unas semanas estuve con un amigo que no veía desde hace tiempo y decidimos alejarnos del barullo para ponernos al día sobre nuestras vidas y, cómo no, debatir sobre temas en los que tenemos puntos de vista más que dispares. Puedes tener una ideología diferente a otras personas, puedes guardar una opinión distinta a los demás con respecto a ciertos temas; pero no puedes defender ─como hizo él─ que no existe el patriarcado o que el acoso se trata de algo aislado. Chicos, no existe ningún tipo de acoso o violencia hacia la mujer que se pueda justificar en que es sólo un caso aislado.

Total, que entre sus banales e ignorantes justificaciones de que no vivimos a la sombra de un patriarcado que no hace más que asfixiarnos, degradarnos, acosarnos, matarnos y oprimirnos, yo le mostré un sinfín de ejemplos en los que las mujeres sufrimos sus consecuencias: la violencia de género, la brecha salarial, la asimilación de la mujer a los cuidados, la hipersexualización, el acoso callejero de piropos, manos largas o la inseguridad de andar solas… ¿Su respuesta?

-Pero, ¿tú has pasado por eso, es decir, tú has sufrido acoso por la calle? (como si éste fuera súper extraño e inusual).

-Por supuesto ─le respondí─.

Alienado por la sociedad patriarcal y ajeno a sus secuelas, mi amigo quedó perplejo porque ¡Oh,vaya! No es un caso aislado, ¡solamente lo hemos normalizado hasta el punto de no saber reconocerlo, e incluso, negarlo!”. Lo curioso y que más me llamó la atención de esto, es que él no creía que pasemos por este tipo de situaciones todas y cada una de las mujeres, incluso que tengamos que lidiar con ello en nuestro día a día. Hombres, no es tan simple como creéis, ni tan insignificante como pensáis; de hecho, sólo es posible ser plenamente consciente cuando ya te ha ocurrido. Sin embargo, ésto no justifica su negación. La ignorancia es el blanco y la normalización permite dar de lleno en la diana.

#YesAllWomen
#YesAllWomen

Días más tarde me metí de lleno en el ahora sucumbido debate hombre feminista o aliado. Este tema me gusta porque es cuando te das cuenta de que la persona con la que estás hablando, tan “defensor” de la igualdad de géneros, no tiene ni idea de lo que es el feminismo. Hola, hombres del planeta, feminismo es la liberación de la mujer; la igualdad de géneros es la consecuencia de ésta. Por lo tanto, si no eres mujer no puedes liberarte, no puedes saber con todas las letras lo que es sufrir el patriarcado, no puedes ser feminista, no puedes apropiarte de nuestra lucha, sino que puedes ─y para qué decir, debes─ apoyarla; es decir, eres aliado de la lucha feminista.

Por favor, dejad de intentar ser plenos protagonistas de una lucha que no corresponde que lo seáis y, en cambio, apoyadnos y empatizad con nosotras; acompañadnos en la marcha del feminismo, colectivicemos la lucha y hagamos historia; o como poco, consigamos que se nos reconozca y valore en ella, sin distinciones.

Si ya lo dijo Simone de Beauvoir: “el opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”.

Sobre Irene Sastre

Acérrima en aplastar el patriarcado; frustrada porque estudio Terapia Ocupacional y seguramente no sepas qué es; convencida de que sólo siendo libres supimos hacernos compañía y segura de que mi madre me hizo guapa, lista y feminista.

4 thoughts on “La normalización patriarcal como arma de destrucción masiva

  1. Claro que no puedo liberarme de lo que no me oprime, pero puedo caer en la cuenta del machismo invisible por normalizado y puedo interesarme por el feminismo como un progreso para todos. Hay algo contradictorio en decirle a un hombre que el machismo es real y profundo y a la vez negarle la posibilidad de posicionarse en contra.

    1. No se está negando a los hombres posicionarse en contra del machismo; de hecho, se les insta a ello.
      Lo que quiere decir en el texto es que los hombres no podéis liderar o ser abanderados del movimiento feminista porque sois hombres; igual que las personas blancas no podemos ser abanderadas de un movimiento anti racista y, en cambio, sí que podemos apoyarlo desde nuestra posición de aliadas.

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