No, el hembrismo no existe

Autora: Brown gurl
Autora: Brown gurl

Vestir las gafas moradas, o en otras palabras, estar profundamente concienciada con el (trans)feminismo, me ha hecho comprender que esta lucha, entre otras cosas, consiste en un proceso de deconstrucción de la propia identidad para llegar a ser alguien lo más desalienado posible.

Antes era una chica que se identificaba como feminista pero que no entendía de sororidad, y seguía viviendo engañada en esa trampa patriarcal que consiste en que las mujeres compitamos a base de desacreditarnos.

A continuación, decidí deshacerme de esa tendencia tan macabra, estaba más deconstruída. Sin embargo, me había tragado el cuento de que existía el famoso “hembrismo” del que tanto hablan, y lo criticaba acaloradamente. Hoy me doy cuenta de que fue un lavado de cerebro descomunal, lo que me ocurría es que no comprendía el proceso de socialización por el que atraviesa la persona desde que nace y con ello, qué son exactamente los roles de género.

Mucha gente, sin ser consciente (o sí) de que es muy fácil desacreditar esta lucha, emplea la palabra “hembrismo”. Si el machismo es la dominación de la mujer ejercida por el hombre, entonces el hembrismo es la dominación del hombre ejercida por la mujer, ¿no? Suena muy lógico.

Cuando oigo este razonamiento, automáticamente sé con certeza que esa persona no sabe qué es exactamente el machismo, ni cómo se teje, ni qué proceso sociológico y psicológico atraviesa la persona para llegar a ser machista, ni cómo el machismo recorre la espina dorsal de nuestra sociedad patriarcal.

El rol del hombre es, entre otras muchísimas cosas, ser fuerte, invencible, con nula emocionalidad porque la fuerza es lo que le define, así como con un fuerte instinto sexual incontrolable “debido a la testosterona”. Ha de ser el dominador sobre todos los seres y todas las cosas. Es demostrar constantemente “quién la tiene más larga”, porque el patriarcado obliga o presiona a los hombres para que demuestren que son hombres constantemente.

En cambio, el rol de la hembra es ser el antítesis del macho, debe ser la sumisa, el ser dulce y pasivo, delicado y vulnerable y adicto al amor, que espera la salvación y protección de su Macho Alfa para sentirse a  salvo y completa.

Ahora que hemos recordado, en términos muy generales, cuál es el rol masculino y femenino, ¿cómo es posible que el supuesto “hembrismo” consista en la dominación del hombre por parte de la mujer si el concepto “hembra” esconde y encierra comportamientos de sumisión y servidumbre al hombre?

¿Cómo es posible que exista el “hembrismo” si desde que nacemos los diferentes agentes socializadores (la publicidad, la industria del cine, la pornografía, la prensa, lxs amigxs, el lenguaje, la escuela, la familia, la política, los libros de texto, etc.) nos lavan el cerebro y nos inculcan la inconsciente idea de que el mundo está hecho por y para la dominación del hombre?

Más de una persona me ha dicho, tras esta aportación mía, algo parecido a: “de acuerdo, puede que tengas razón. No vivimos en una sociedad hembrista como tal, pero tienes que reconocer que puede que haya personas, así sueltas, que sean hembristas y no veo que pongáis el grito en el cielo contra eso”.

Para empezar, la persona es machista porque ha atravesado un proceso de socialización de carácter machista y misógino, luego es, desde un punto de vista socio-psicológico, imposible que una persona sea “hembrista” fruto de un proceso de socialización de carácter “hembrista”, básicamente porque, como se ha explicado, este concepto NO existe.

Otra cosa muy diferente es que alguna vez, en algún momento dado, en un sitio concreto lleguéis a conocer a una mujer que diga “los hombres no sirven para nada, a la muerte con ellos, les cortaba el pene a todos”. Eso es un comentario cargado de rabia puntual de una persona que probablemente haya tenido una mala experiencia de la índole que sea con algún hombre. Una expresión fruto de la rabia contenida en un desahogo puntual sin mayor trascendencia.

Es más, cuando una mujer muestra agresividad hacia un hombre, simplemente ocurrirá una ruptura de rol de género y no se producirá precisamente porque haya asumido durante toda su vida que por el hecho de ser mujer ella esté por encima del hombre y además pueda ejercer abuso de su posición. Es algo que ninguna mujer experimentará jamás.

Seguimos con el odio. Odio sentimos todas y todos, es una emoción humana. El feminismo no insinúa que no haya mujeres que odien a hombres, porque eso supondría desnaturalizarlas. ¿O acaso el odio, la rudeza y el “perder los papeles” solo le debe corresponder al hombre? ¿Una mujer no siente odio, rabia, frustración, impotencia?

Sin embargo, ese comportamiento cargado de rabia puntual que tanto señalan algunas personas, no supone, ni de lejos, un problema estructural ni histórico que a todos nos atañe, ni se trata de un problema social que suponga alto riesgo para la vida e integridad del hombre. No, el hombre no está discriminado, no insistáis. En cambio, todo esto sí ocurre cuando hablamos de machismo y misoginia.

Hay un sistema, una educación, un comportamiento invisible, una cultura de género, una cultura de violación, una supremacía que tiene cara de hombre, que hacen que la mujer siga siendo reducida, denigrada, cosificada, asesinada y violada por el mero hecho de ser mujer. Y ¿algunos se preocupan por dos mujeres que dicen que odian a los hombres? Es acojonante. ¿De verdad salís de casa con miedo a que un grupo de feminazis os pegue una paliza? ¿En serio?

Creo que por fin las mujeres estamos haciendo tambalear sus privilegios y eso les  asusta. Utilizar la palabra “feminazi” o “hembrista” es agarrarse a un clavo ardiendo, es un recurso de desesperación para no afrontar que un hombre ha sido entrenado para ser el agente opresor y así exculparse de todo y lavarse las manos.

Es profundamente dañino emplear esa palabra contra esta lucha, la cual posee cimientos más “débiles”, menos “creíbles” y más “mediocres”, porque las que lideran la lucha somos personas de segunda, somos mujeres.

Si crees que exageramos, o que directamente no hace ni falta ya esta lucha en un “occidente igualitario” recuerda las palabras de Martin Luther King:

“No hay luchas de segunda, solo opresiones que no sufres”.

Sobre Josune Madinabeitia Ruiz de Agirre

Hace tiempo que visto las gafas moradas, las cuales me han ayudado a comprenderme a mí misma y sobre todo a quererme. La deconstrucción es el camino para la autoconstrucción.

19 thoughts on “No, el hembrismo no existe

  1. Un artículo excelente; aunque por muy lógico y claro que sea siempre, siempre nos encontraremos con lxs que utilizen la excepción como norma o que sean tan cortos de mente para no entenderlo. Yo tengo una duda: ¿se podría emplear el término de hembrismo con alguna otra connotación? Es decir, una mujer que asuma los “roles de hembra” y actúe como complementariedad del machismo, respondiendo a los canones que se esperan de ella, contribuyendo a éste (machismo). Lo entendí así mediante uno de los geniales vídeos de la Irantzu, aquí os lo dejo:

    https://youtu.be/NdbrIP5G0XM

    Muchísimas gracias!

    1. Según leía tu comentario, me estaba viniendo justa esa aportación a la cabeza que hizo Irantzu Varela, sí. Ese video me pareció muy bueno, porque yo tampoco me había planteado el hembrismo de esa forma. Y sí, por lógica aplastante, para hablar de ese hembrismo tendría la connotación que Irantzu le da, a mi parecer. Que al final es machismo a fin de cuentas así que mira, otro argumento más para hacerles callar la boca a los machirulos!!

  2. El resumen:
    El hembrismo existe en ciertas mujeres, pero NO vivimos en una sociedad hembrista,
    El machismo exite en una gran cantidad de personas y ademas nuestra sociedad es machista.
    Esa es la diferencia que la gente pasa por alto.
    Por eso fastidia cuando dicen #notallmen, porque si, es verdad, pero no estamos hablando de individuos sino de la sociedad.

    Cambiaria el titulo por; “No, la socidad hembrista no existe.”

  3. Gracias por el artículo, muy necesario. El “hembrismo” se podría comparar con el “racismo inverso” cuando alguien se queja de que le han insultado por ser blanco. No tiene nada que ver un odio puntual con un odio generalizado apoyado por una estructura social.

  4. No estoy de acuerdo del todo. El hembrismo entendido como dominacion del hombre por parte de la mujer puede que no exista como práctica, pero si existe como idea. Y como cualquier idea un dia se podría poner en práctica.
    Por otra parte, los ataques de ira puntuales son el germen de las tendencias radicales y extremistas. Esa forma de justificarlo podria usarse para cualquier otra situacion, incluso para un comentario machista.

      1. Para pasar de una lucha por la igualdad.. a otro país donde esta vez la desigualdad te sea beneficiosa?
        Si todos pensaran como tú, crees que ninguna feminista iba a conseguir algo? Quizás no deberías estar aquí de todas maneras, sabes? Con esa actitud no nos ayudas.

      2. Flaco Favor >>> chupito.
        Lo de la falacia de juicio de intenciones te lo cuento otro día, cuando tengas el sarcasmómetro reparado, que creo que te acaba de explotar, veo el humo desde aquí.

      3. Me parece que tenéis razón, pero los argumentos no son buenos, porque el hembrismo como ideología no existe, ok. Pero os quedáis con la parte sintáctica, igual que con el feminazismo, de si la palabra es correcta o no, de si tiene que haber una sociedad hembrista y alemanas asesinas detrás . Eso no me parece lo importante.
        Lo importante es el significado que le dan los hombres, se usa para desacreditar a las mujeres al final, que debería ser para referirse a mujeres que odian a los hombres y los consideran inferiores, pero al final se usa para todas las que levanten un poco la voz.

  5. Estoy muy de acuerdo con todo lo que dices. Me ha llamado mucho la atención un párrafo:

    “El rol del hombre es, entre otras muchísimas cosas, ser fuerte, invencible, con nula emocionalidad porque la fuerza es lo que le define, así como con un fuerte instinto sexual incontrolable “debido a la testosterona”. Ha de ser el dominador sobre todos los seres y todas las cosas. Es demostrar constantemente “quién la tiene más larga”, porque el patriarcado obliga o presiona a los hombres para que demuestren que son hombres constantemente.”

    Soy mujer transexual, pero estuve mucho tiempo intentando encajar en el “rol de hombre” (Y realmente lo conseguí durante unos años). Realmente sí que existe un tipo de opresión de parte del sistema machista hacia los propios hombres, negándoles la posibilidad de sentir, de no ser alguien que muestre todo el tiempo su superioridad. Recuerdo que cada vez que hacía un amago de querer separarme de todo aquello, mis “amigos” me insultaban y agredían físicamente, poniendo en duda mi dignidad.

    1. Ay, por favor… han llamado del mecánico, dicen que ya tienen tu sarcasmómetro reparado, que te puedes pasar a recogerlo cuando quieras.

      Lo de la apropiación del insulto es un concepto que ni te suena, ¿verdad? Porque estás comentando en una web que se llama Locas del Coño, apunto el dato, que te veo pelín despistada, Tere.

  6. Muy buen artìculo! Desde el conocimiento del machismo y el feminismo, siempre distinguí un tercer tipo de postura “hembrista”, pero claro, no existe el hembrismo como movimiento popular o lucha social. Simplemente hay personas misandrias.
    Aún así, no estoy de acuerdo con las premisas desde las cuales partes:

    Por un lado creo que el machismo y “hembrismo” no se remite a los roles del hombre y la mujer de la sociedad, sino que se extiende al mundo animal (de ahí el uso generico de distinción sexual), en el que la hembra no necesariamente es la sumisa (Abejas; Leonas, etc).

    Además, por más que todas las personas seamos criadas en una sociadad machista, eso no implica que no podamos salir del modelo: A partir del modelo machista que aprehendemos desde niños, podemos diferenciarnos a partir de reconocer que es un mal modelo (Ej: La primer feminista se crió Necesariamente en un modelo machista, aún así supo reconocerlo y diferenciarse de él)

    Saludos!

      1. Jessica, te pido cites textual el párrafo donde expreso que el hembrismo existe.

        Leer el artículo me llevó a la conlcusión de que el hembrismo no existe, y eso fue lo que expresé en primer término, así pues, no entiendo tu sarcasmo.

        El segundo y tercer párrafo son críticas a las premisas desde las cuales Josune Madinabeitia Ruiz de Agirre llega a la conclusión, y si lees el artículo, no son mis palabras sino las de ella.

        Salduos

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