Hagamos el humor

Autora: Sarah Andersen
Autora: Sarah Andersen

 

¿A quién no le gusta reír?

Por un lado, la comedia, el humor, es percibido como algo positivo. Nos ayuda a reforzar vínculos con las personas de nuestro alrededor, además de hacernos segregar un mayor número de endorfinas, las hormonas de la felicidad.

Sin embargo, hay un pero.

¿Cómo hacemos el humor? Es harto sabido que el humor se basa en dos premisas: La unificación y la división. La unificación consiste en fortalecer la identidad de nuestro grupo excluyendo, ridiculizando a otra/s persona/s distinta/s de nuestra condición. Es ahí donde entra la división. Un chiste en un bar o un monólogo en televisión reflejan discursos estereotipados de cómo nos comportamos. El reconocimiento de nuestro grupo en estas bromas conducirán a la simpatía con el/la cómico/a. Si éste/a hace una broma y el público responde con carcajadas, esto llevará primeramente a la aprobación y simpatía de sus palabras y, a su vez, reforzará su discurso, colocando su entendimiento en un puesto de superioridad que aumenta a medida que haya más reciprocidad entre cómico y público.

Ejemplos como:

“¿Qué es un partido doble mixto de tenis? – Un single de hombres con obstáculos”

o:

“¿Por qué el hombre piensa más que habla y la mujer habla más de lo que piensa?. Porque el hombre tiene dos cabezas y la mujer cuatro labios.”

o:

¿En qué se parecen las mujeres a los semáforos? Que después de las doce nadie las respeta.”

o:

No es necesario hacer comentarios al respecto.

Por ello, tendríamos que usar esta herramienta para fomentar el feminismo. El monólogo o discurso machista se arma de estereotipos que consiguen hacerse realidad, que los patrones de comportamiento más útiles para su mantenimiento sigan sustentado nuestra sociedad. Y aunque un monólogo no nos pueda parecer machista en un principio porque se ríe tanto de “ellos” como de “ellas”, cuidado. Cuidado porque puedes verte reflejada y encontrar comodidad y simpatía dentro de este humor, porque siendo sinceras, ponerse las gafas moradas y ser consciente de la opresión del patriarcado nos llevará a romper esquemas sociales con los que hemos vivido siempre.

No es muy conocido el humor feminista (¿acaso se puede una reír de la equidad de género?) pero sí que nosotras, las feministas, tenemos la obligación de promover la construcción de contradiscursos mediante nuevas narrativas en la que los estereotipos machistas vayan perdiendo fuelle. Por el empoderamiento del humor.

Os dejo con Malena Pichot:

Sobre Allende Marina

Graduada en Relaciones Internacionales, estudiante de máster en Migraciones. Me interesan las relaciones de poder y las identidades. La revolución será feminista o no será.

One thought on “Hagamos el humor

  1. Una grande la Pichot. Genial!
    Bueno… aprovechando el tirón y con objeto de autopromoción, aprovecho para poner el video de uno de mis shows, humor feminista, o eso quiero creer, que habla de pelos en las tetas, consoladores y condones, jugando con globos…
    https://www.youtube.com/watch?v=AOQouYGnGDI
    (Agradezco comentarios y críticas de las compañeras, sería un honor)
    Y dejo mi paginita… por si alguna compañera hace algún evento en el que quiera contar con humor femenino y feminista para niños (otro show, no el del video!) y mayores. Un saludo!
    http://www.pattydiphusa.com/

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