El matrimonio subversivo

Autora: Laura Pacheco
Autora: Laura Pacheco

 

Para la mayoría de nosotras/os, lo que el matrimonio simboliza es mucho más potente que lo que significa de manera estricta. Podríamos verlo simplemente como un contrato de unión entre dos personas, pero a esta idea suele ir ligada la concepción de la familia en su sentido más tradicional y/o religioso: hegemonía de la heterosexualidad, jerarquización por sexo, reproducción como objetivo principal de la pareja, división sexual del trabajo… Cuando la institución del matrimonio nos suena a todo esto, es normal que haya personas a quienes nos den ganas de salir corriendo sólo de pensarlo.

Por su puesto, tenemos la más que respetable opción de rechazarlo y no hacer uso jamás de este contrato pero, ¿y si apostamos por resignificarlo? Hablo de transformarlo, de hacer uso de dicha institución en un contexto o con un propósito radicalmente distinto del que en un principio podríamos presuponer.

No se trata de nada nuevo. Esto ya se está llevando a cabo, por ejemplo, en los matrimonios civiles que rompen con la tradición religiosa y, con más fuerza, en los matrimonios homosexuales, que han supuesto el reconocimiento legal de un tipo de familia no heterosexual con todo lo que eso conlleva. Pero podemos, y tal vez merezca la pena, plantearnos continuar ahondando en esta subversión de la institución matrimonial.

En Brasil hay algunos ejemplos del matrimonio empleado como herramienta revolucionaria, ejercido con la idea de unir a tres personas en lugar de a dos. Si bien es cierto que no se trata de un matrimonio estricto, sino más bien de lo que equivaldría en España a una pareja de hecho, estas uniones poliafectivas han abierto debates y mentes más allá de las fronteras del país. En estos casos se reconoce a las personas que forman la unión como familia, se establece la separación de bienes y se da potestad para poder decidir sobre cuestiones médicas de los cónyuges.

poliamor-brasil

Aunque este es el ejemplo más claro del uso subversivo de este contrato de unión familiar, hay muchos otros modos de crear matrimonios alejados de lo normativo. Es el caso de aquellos en los que no hay convivencia porque ambos miembros de la pareja así lo acuerdan desde un principio, o los matrimonios abiertos en los que se mantienen relaciones sentimentales y/o sexuales con otras personas que no forman parte de esa unión.

Es posible, y tal vez sea incluso un deber moral, buscar resquicios de libertad en el corsé de lo social y legalmente establecido. Aunque es comprensible y respetable alejarnos por completo de aquello con lo que no nos sentimos identificados, de las normas y las etiquetas que no van con nosotros, entrar en el juego para cambiar las reglas es una opción que merece la pena considerar.

Sobre Irene Adarve

Graduada en Periodismo y futura Trabajadora Social. Escribo cosas en mi blog Odisea Púrpura

2 thoughts on “El matrimonio subversivo

  1. Yo quisiera poder creer que funcionar dentro de las fracturas y fricciones del capitalismo heteropatriarcal tiene sentido. Pero la experiencia de esa “tercera vía” no funciona. Al menos en los espacios, relaciones, acciones y proyectos en los que he estado. En mi opinión, porque legitima la neutralidad y el ya manido “ni de estos, ni de los otros”. Creo que hay que posicionarse, o asumiendo que no se puede romper con ella, o asumiendo una posición revolucionaria, de cuestionamiento constante de lo establecido también en lo personal, y construir desde cero una realidad afectiva, sexual y sentimental más acorde con la libertad que nosotras queremos, necesitamos tener. Además, creo que a nivel administrativo y burocrático el matrimonio puede causar más problemas que ventajas en relaciones poliamorosas. El sistema siempre siempre siempre va a ir contra nosotras. Por eso digo que, esa tercera vía de subversión de la propia figura del matrimonio a mí por lo menos genera grandes contradicciones, grandes dudas y sobre todo, genera un espacio de comodidad que legitima no romper ni cuestionar aquellas estructuras de poder que más nos han oprimido y oprimen.

  2. Interesante enfoque, pero los ejemplos se basan sobretodo en quiénes son los contrayentes (LGTB, número de ellos). ¿Cómo podemos resignificar el matrimonio de una pareja heterosexual para que sea más subversivo?
    El divorcio y el matrimonio civil están ya consolidados desde largo tiempo atrás y creo que no se ha visto mucha innovación desde entonces.

Deja un comentario