Carta abierta a María, víctima de un vídeo sexual robado

Autora: Rose Frantzen
Autora: Rose Frantzen

Soy de un pueblo pequeño. Cuando tenía 16 años, un chico del sitio donde trabajaba apareció con una grabación en su celular que nos invitaba a ver. Era una chica siendo grabada desde una puerta teniendo sexo con su novio.

Recuerdo como mi otra compañera comenzó a reírse y dijo “pero si no tiene senos”. Yo la reconocí horrorizada, con las enseñanzas de puritanismo y virginidad en la cabeza. Era dos años menor que yo, una niña con la que jugué durante muchos años en uno de los vecindarios de mi infancia.

Es a ella a quien le dirijo esta carta de disculpas casi 10 años después.

Querida María,

Últimamente he estado pensando en ti, porque recuerdo tu cara triste y avergonzada luego que aquella grabación pasada por infrarrojos (que no había whatsapp en ese tiempo) se hiciera viral. Y me disculpo de toco corazón por las cosas que debí haber hecho en ese momento y no hice porque ¿sabes? Yo tenía la cabeza llena de enseñanzas patriarcales y machistas sobre el sexo, estaba segura que era culpa tuya si con 14 años habías sido traicionada por alguien que decía quererte.

Me avergüenzo, a tal punto de considerarlo uno de los peores errores de mi vida, el no haber salido en tu defensa cuando aquella tormenta estalló sobre tu cabeza. Me avergüenzo profundamente de haber dicho ‘oye si yo la conozco’. Debí enojarme, gritar y condenar a los imbéciles que te grabaron, al imbécil de tu ‘novio’ y al imbécil que tenía frente a mí mostrando la grabación que ya era un hit por todo tu colegio.

Debí mandarlos al diablo a todos y que cada vez que alguien dijera “supiste que la hija de fulana salió grabada teniendo sexo, qué pelada más pendeja y zorra” decirles que no era tu culpa, que tú confiaste en alguien que te traicionó. Que alguien que tú querías te hizo eso.

Debí abrazarte aquella vez que te encontré por la calle con tu madre, en lugar de cambiar de acera para que no me hablaran y nadie me relacionara contigo, porque hacia una semana había estallado la bomba. Debí decirte que estaba contigo, que te apoyaba, y que no te condenaba como todos en aquel colegio del que tu mamá tomó la decisión de sacarte porque te insultaban a cada rato.

Debí dejarle en claro a mi mamá, a mis amigos y compañeros del colegio y el trabajo que no quería escuchar nada del asunto que no fuera para avergonzar públicamente a quienes te hicieron eso. Pero no lo hice y me arrepiento de verdad. Tal vez solo hubiera sido yo la que levantara la voz frente a un pueblo que se unió para llamarte zorra, pero hubiera sido alguien.

Pero tenía 16 años ¿sabes? Y aunque era mayor que tu, no sabía qué era el feminismo. Creía que era violencia, que era igual al machismo.

Estaba firmemente convencida que si los matrimonios no funcionaban era porque las mujeres ya no llegaban vírgenes a él. Qué tonta e ingenua era, tragándome todo aquello y sintiéndome superior porque era virgen como si un himen hiciera la diferencia entre lo valiosas que éramos tú y yo.

Espero que estés donde estés, te hayas puesto las gafas violetas y hayas entendido que no fue tu culpa. Que tenías 14, estabas enamorada y creías que era amor verdadero aunque no lo haya sido.

Me hubiera gustado tener el valor de ser tu amiga en lugar de cambiar de acera, no vaya a ser que mi mamá se entere de que hablé contigo. Espero que te abraces a ti misma tan fuerte como a mí me gustaría haberte abrazado. Y lo siento de verdad por todo lo que contribuí a que fuera.

Sobre Jimena RM

Un día me puse las gafas violetas y me volví la más rebelde de la casa.

6 thoughts on “Carta abierta a María, víctima de un vídeo sexual robado

  1. Yo me he visto en una situación parecida. Vi a la pareja de una conocida enseñando un vídeo de contenido sexual a sus amigotes, ellos por supuesto le aplaudían y vitoreaban. Yo sí le hice saber mi opinión al respecto, sin embargo fui incapaz de informar a la chica de que su novio, ese que le abría la puerta del coche, la ayudaba a ponerse el abrigo, ese “caballero” del que ella hablaba maravillas, la trataba como a una vagina con patas de la que presumir ante sus amigos.
    Decirte que has escrito una carta preciosa y que espero que tu María haya superado ese trance y sea feliz.

  2. Me ha encantado tu artículo, yo también soy de un pueblo; y de mi adolescencia recuerdo muchas cosas así que pasaron y ante las que no supe reaccionar. Ese infrarrojo sirvió para propagar las fotos que una chica había enviado a su amante casado y que la mujer al descubrir envio a todos sus contactos. La chica siempre ha sido señalada, el amante y la mujer resentida la mayoría de la gente no saben quién son.

  3. Aplaudo tu carta, pero esta frase me chirría un poco:

    “Que tenías 14, estabas enamorada y creías que era amor verdadero aunque no lo haya sido.”

    Tal y como lo dices da la sensación de que no se merecía lo que le pasó porque estaba enamorada de quien la traicionó, y podría llegar a interpretarse que de haber sido sexo casual, sin amor de por medio, tal vez sería menos víctima.

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