Baños públicos de género neutro

Autor@: Majestic
Autor@: Majestic

La mayoría de nosotr@s cuando entramos a un baño público ni siquiera nos paramos a pensar en las infinitas implicaciones sociales que puede llegar a tener el simple y normalizado gesto de entrar en un espacio cotidiano como son los baños. Desde pequeños la sociedad nos enseña que las niñas deben hacer sus necesidades en un baño diferente al de los niños, ambos separados por símbolos binarios de acuerdo con el sexo: Mujer y Hombre. Así se establecen desde pequeños prejuicios y pudores en algo tan básico como debería ser satisfacer necesidades fisiológicas de cada uno independientemente del sexo o género.

La separación de los lavabos por géneros implica la estricta identificación de un@ con uno de los simbolitos expuestos en la puerta del mismo, es decir, la determinación de uno como hombre o mujer. Este reconocimiento de uno mismo puede no suponer un problema para la gente que se siente claramente identificada con su sexo biológico, pero qué con aquellos que no se sienten identificados con la típica separación binaria de género? O que pasa con aquellos que su sexo no representa su identificación de género? Dónde queda su representación en uno de esos dos signos?

Las personas que no se definen con un género determinado o las personas transgénero sufren la falta de representación en espacios públicos segregados por lo binario cada día. El simple acto de ir al baño supone para ellos un reto. Muchos de ellos se ven obligados a cambiar su forma de vestir o simplemente a no tener que enfrentarse a la decisión de
elegir identificándose con un género con el que no se sienten identificados por evitar discriminaciones.

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Baños gender neutral

La figura de los baños públicos neutros o WC sin etiquetas, al fin y al cabo es lo único que son, baños, es cada vez más común en el norte de Europa pero muy lejos de ser aceptado en España. Toda segregación es producto de la intolerancia, homofobia y transfobia del sistema patriarcal que aun nos rodea. La creación de espacios públicos neutros facilitaría la creación de una sociedad más inclusiva, igualitaria y tolerante. También nos ayudaría a dejar de ver el sexo opuesto simplemente como un objeto sexual y a normalizar la coexistencia entre diferentes géneros.

En Suecia, país en el que la igualdad de género y el feminismo esta presente en los debates de su sociedad día a día, los baños de género neutro ante todo respetan la privacidad de la persona y promueven la inclusión de todos los diferentes grupos en su sociedad.

Sobre Angela Serrano Muñoz

Valenciana, politóloga, feminista y nómada.

2 thoughts on “Baños públicos de género neutro

  1. Me parece muy interesante lo que comentas. Os dejo con una anécdota graciosa, aunque este tema sea como para tratarlo en serio: una vez fui travestida a una fiesta. Me travisto de vez en cuando como juego, con mis amigos, o simplemente para mí misma, como juego de identidad; pero aquella noche me travestí en serio, quería hacerme pasar por hombre. Bueno. Muchas personas de la fiesta me conocían y yo les decía “esta noche me llamo Jesús” y les guiñaba un ojo. A la gente que no me conocía, y yo me presentaba como chico, me miraban y se aguantaban la risa. Yo me hacía un lío, porque a las chicas tenía que darles dos besos, y a los chicos, la mano; y al final acababa haciendo las dos cosas a la vez y me ponía en evidencia… también pensé en sacar a bailar a alguna chica -se supone que es lo que hacen los chicos- pero no había ninguna que me llamara la atención, la verdad. Creo que sólo coló lo de que yo era un hombre con un chico que estaba muy borracho, o era muy tonto, o las dos cosas, y durante unos minutos, luego me pilló. La verdad es que no tengo voz de chico y, por mucho que me pinte bigote y perilla, tengo cara de chica. Total. Que esto de la anécdota venía porque en un momento de la noche fui al baño a repintarme el bigote y pensé… ¿a cuál voy? ¿al de chicos o al de chicas? fui al de chicas…

    Unos meses después estaba en un bar de ambiente y vi a una persona que no se sabía muy bien si era chica o chico, tenía cuerpo de chica, pero era muy andrógina… me dijeron que era transexual, que estaba haciendo el cambio de sexo… creo que fue la primera persona transexual que vi con mis propios ojos y me impresionó bastante. Cuando fui al baño de chicas, me pregunté que a cuál entraría esa persona. Hace bastantes años de esto pero creo recordar que la vi entrar al de chicos. Y me estuve rallando un rato con el tema… ¿tendría que usar uno u otro según la fase del cambio de sexo en la que estuviera? ¿qué es lo que define que tenga que ir a un baño u otro, que se sienta hombre o que pueda mear de pie? ¿La/lo mirarían raro los demás hombres?

    La verdad es que, a la vista de estos líos mentales, me parece más práctico poner baños unisex… en mi facultad (Bellas Artes) eran todos así y nos apañábamos… si había algún chico usando el urinario, que estaba al fondo, tapado por las cabinas, entrabas y salías con discreción para no molestar. Y nunca me molestó que fueran unisex. Era guay en carnaval poder disfrazarnos toda la panda de amigos juntos, maquillándonos en el baño… (se nota que me encanta disfrazarme). No sé. La única pega que se me ocurre a los baños unisex es que necesites desvestirte (nosotros nos manchábamos mucho con pintura, arcilla y lo que fuera) y en ese caso pues no te gustaría que entrara de repente un chico y te viera en ropa interior. Ahora me pregunto cómo se aplicaría esto de los baños neutros a los vestuarios en centros deportivos, piscinas y colegios… ¿vestuarios neutros? Pero bueno. Estoy segura de que se puede encontrar una solución que satisfaga a todes.

    1. Yo tuve la fortuna de conocer la (hoy extinta) noche siniestra madrileña. Había infinidad de bares y discotecas. Se daba por hecho que los baños eran neutros. El uso de los baños estaba más determinado por el tamaño y la iluminación de estos que por cualquier otra cosa. En esos baños he compartido pintalabios y lapiz de ojos con hombres heterosexuales, he prestado y recibido tampones y compresas de chicas cis y chicos trans, he tenido sexo, y conversaciones… Porque el movimiento era sin lugar a dudas el más abierto en cuestiones sexuales que he conocido. De mis 15 años dentro de ese ambiente, nunca escuché una pregunta a cerca de las inclinaciones sexuales, el género, las prácticas o el tipo de relación que tenían las personas con las que me movía. La unica pregunta que se oía, en caso de que alguien flirtease con otro alguien y existiese la posibilidad de que hubiese una tercera persona en juego, era si tenían una relación abierta o cerrada, y en muchos casos se preguntaba directamente a esta tercera persona. Nada más. En ese ambiente tuve relaciones sexuales y/o sentimentales con personas de género no binario y transgénero que hoy,( y lo sé porque en muchos casos seguimos en contacto y lo hemos hablado) francamente, no saben donde meterse porque no hay espacios donde vuelvan a ser recibidas con esa naturalidad REAL. ¿Que habría fetichización? Bueno, claro, en todos los casos lo hay y en ese ambiente, la fetichización era la madre de todas las relaciones, no vamos a engañarnos… Te fetichizaban por ser lesbiana, bisexual,trans, dj, camarero, the queen of the pista, tener la pinta más extravagante, haber leido más de lo normal o conocer discos de grupos de nombre impronunciable de tiradas mínimas… Pero en cierto modo esa fetichización de todos los elementos que conformaban al individuo anulaba en parte las que se dan en otros espacios, más condicionadas al sexo, el género o la raza. Ser virgen o acostarse con dos personas distintas en los baños del 666 tenían el mismo valor ético. Con 16 años, las palabras “puta” o “maricón” nunca sonaron en mi espacio de ocio, a no ser que fueran dentro de la apropiación misma del término. Y me da pena, francamente, la desaparición de ese espacio ( fue monstruosamente devorado por el mercantilismo con la llegada del “gótico” y posteriormente rematado con los “emos”) porque no hacía falta ir de negro para estar allí y sin embargo hacía falta estar allí. Conocer un espacio en el que realmente determinadas cuestiones se llevaban a la práctica me enseñó más que todos los blogs del mundo. ¿Donde va ahora la chavalería para salir de los cánones impuestos? A lo mejor deberíamos refundar el Heaven Gothic Club, con su tercera planta reconvertida en un solo baño público de varios metros de largo donde todo el mundo compartía conversaciones, tiempo y lápices de ojos sin juzgar a nadie.

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