Autodefensa feminista: “Ese comportamiento no es propio de una modelo”

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Gigi Hadid agredida por un fan

Gigi Hadid, una de las modelos más conocidas de la actualidad, fue agredida el pasado 22 de Septiembre en Milán cuando salía del desfile de la colección Primavera/Verano 2017 de la firma Max Mara. El tipo, por llamarlo de alguna forma, agarró a Gigi por detrás y ella, en defensa propia, le propinó un codazo gracias al cuál consiguió librarse del agresor. No hace falta decir cuán despreciable es el hecho en cuestión, el problema aquí es otro. Y es que mucha publicaciones en lugar que criticar la actitud de él se han dedicado a reprochar el comportamiento de la propia Gigi, un medio incluso ha llegado a afirmar que “ese comportamiento no es propio de una modelo”. Sí, como lo lees. ¿Por qué las mayoría de los medios afirman que una modelo no debería pegar un codazo a un hombre que la ataca? Para responder a esta pregunta es necesario conocer la maravillosa relación existente desde hace mucho tiempo entre la moda y las modelos.

En su libro ¡Divinas! Modelos, poder y mentiras, Patricia Soley-Beltrán, ex-modelo dicho sea de paso, sitúa el origen de las maniquíes de moda en el siglo XIX siendo la primera de la historia Marie Vernet, esposa del diseñador Worth. Años más tarde Lady Duff Gordon, propietaria de una de las tiendas de moda más prestigiosas de la época, realizó el primer desfile tal y como lo conocemos actualmente. Pero Lady Duff no se conformó solo con eso y fue un paso más allá, comenzó a usar el mismo término para referirse a la prenda de vestir y a la modelo que la lucía. Colocó al mismo nivel a la persona y al objeto, en definitiva con esta artimaña Lady Duff Gordon estaba cosificando a la modelo.

Por simple que parezca este hecho, el prestigio y el estatus social de la profesión cayó drásticamente. Comenzaron a ser tratadas como mujeres de muy bajo nivel e incluso simples perchas, como si su única función fuera estar al servicio de la ropa que exhibían. De hecho, si alguien las preguntaba por su nombre ellas debían responder con el nombre de la prenda que llevaban en ese momento. A su mala fama se unía que cobraban salarios muy bajos. Coco Chanel, que de nada sabía pero de todo opinaba, justificaba estos bajos salarios afirmando que ya que eran guapas podían encontrar un marido rico que las mantuviera. Esta situación no cambió hasta la llegada de Christian Dior, enemigo acérrimo de Chanel. Con la llegada del conocido como “New Look”, Dior consiguió que el empleo de modelo volviera a conseguir cierta reputación perdida años atrás. Mujeres como Twiggy o Veruschka alcanzaron la fama mundial durante este período.

Sin embargo, la idea de que las modelos son simples perchas sigue muy presente aún hoy en día. Es muy raro encontrar alguna opinión interesante salida de la boca de una de estas profesionales. De hecho lo único que podemos encontrar son entrevistas absurdas en las que la mayoría de las preguntas son sobre su rutina de belleza o como consiguen tener esa figura, como si ellas solo fueran capaces de hablar sobre su físico y no sobre temas realmente importantes.

En resumen, a lo largo de la historia las modelos han sido modificadas o moldeadas en función de los intereses de la industria de la moda. Naomi Wolf afirma en su libro El mito de la belleza que  en los años 70 las modelos solo eran un 8% más delgadas que la población pero en los años 90 este porcentaje aumentó hasta el 23%. Y es que en los años 90 surgió una corriente conocida como “Heroin Chic” que presentaba a mujeres extremadamente delgadas con aspecto aniñado siendo Kate Moss su máximo exponente. Este modelo de belleza es tan criticado, y con razón, que la industria para calmar a los críticos creo el término “Modelo Curvy”. Pero no hay que dejarse engañar ya que estas nuevas modelos con cuerpos “curvy y reales” no dejan de ser personas que llevan muchos años vinculadas a la moda solo que no tan conocidas por el público en general.

Otro ejemplo es el de la modelo con vitiligo Winnie Harlow y su campaña para Desigual en el año 2015. Curiosamente por aquella época la empresa Desigual había despedido a más de 40 empleados y llevaba experimentando una bajada de los ingresos desde hacia unos cuantos años. Al contratar a una modelo que se sale del canon de belleza establecido por la industria no solo se esta relanzando a la marca en cuestión sino que también se consigue que no se hable de los problemas financieros de la empresa.

la modelo con vitiligo Winnie Harlow y su campaña para Desigual (2015)
la modelo con vitiligo Winnie Harlow y su campaña para Desigual (2015)

El problema es que la moda lleva mucho tiempo colocando a la prenda de vestir por encima de la modelo, como si la ropa fuera un ente superior al que debe llegar la persona. De esta forma las modelos, en la gran mayoría de las ocasiones, carecen de opinión e ideas propias y si las tienen a nadie le interesa escucharlas. Al fin y al cabo sólo son perchas y una percha ni habla ni golpea ni se defiende cuando la asaltan. Y por eso Gigi Hadid no debería haberse defendido según el mundo de la moda, porque al hacerlo esta dejando claro que ni es un percha ni aspira a serlo.

Lo mejor de todo esto es el tweet que publicó Gigi dos días después de la agresión donde animaba a todas las mujeres a hacer uso de sus músculos y fuerza para protegerse cuando se sientan en peligro y defendía su derecho a defenderse ante una agresión. Cabe destacar que al final varias publicaciones corrigieron sus artículos pero, aunque rectificar es de sabios el daño ya estaba hecho. Ojalá más modelos como Gigi Hadid sean capaces de dar lecciones a la prensa “especializada” en moda.

Video de la agresión: 

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