Saliva y género. El lenguaje condiciona nuestra mirada

Autora: KillJoy Designer
Autora: KillJoy Designer

 

¡Tranquilidad! Guarden el agua bendita que no vengo a predicar una herejía. Keep Calm (y mucho lorazepam), tampoco se trata de una clase de sociología, ni antropología ni nada que te pueda invitar a hacer un stand by mental.

Me preocupa el poco valor que se le dan a las palabras, al gran poder que tiene el lenguaje para representar la sociedad en la que vivimos y condicionar cómo pensamos, y que a éste hecho no se le de importancia. Desde que George Lakoff definió la importancia de los marcos mentales en ciencia cognitiva para condicionar el razonamiento analítico, no entiendo el empecinamiento en seguir repitiendo que el lenguaje es algo aséptico. Cuando la información que recibimos (los datos) no se conforman a los marcos inscritos en nuestro cerebro, nos quedamos con los marcos e ignoramos los hechos. Y, sin embargo, nos siguen bombardeando con que el lenguaje no nos condiciona, que no es más que una herramienta de comunicación socialmente neutra.

Observo defender la transversalidad del género pero NO educar en género. No me vengan con la salida fácil de: estudiantes/estudiantas, blablablá,… porque para vacilar siempre hay tiempo. La lengua castellana posee recursos más que necesarios para cambiar nuestra concepción sin caer en las salidas fáciles de quiénes no gustan abrir su mente a otras posibilidades, es decir a cavernículas neuronales.

De buenas a primeras el asunto es complicado porque nos han ENSEÑADO a expresarnos de tal manera que predomina lo masculino, se tiende a pensar que el masculino es neutro y por lo tanto configura el paradigma a través del cual interpretamos el mundo, dejando en el limbo de la semántica a lo femenino.

La lengua es poderosa, muy poderosa, la mejor manera de usarla es con el intelecto y que cuando se piense en una enfermería (por ejemplo) no se piensen en mujeres, mujeres sonrientes dispuestas a darte cariño para aliviar tus penas porque no. Éso es compasión y no es el ejercicio de la propia humanidad. Mucho menos el de una enfermera real (luego están las del porno que la verdad… algún que otro acto caritativo hacen, todo sea dicho).

Planteado lo anterior propongo hacer uso del castellano, la verdad es que no propongo la panacea sólo saber usar la lengua, muy importante tanto en el ámbito semántico como en el físico.

Ejemplo:
El médico y las enfermeras se encontraban atendiendo al paciente.
Marcando una jerarquía clasista denigrando a lo femenino en una subordinación a lo masculino.
¡Qué novedad!

Solución:
Los profesionales sanitarios atendieron al paciente.

Juro solemnemente que no he usado magia negra sino la lengua castellana. El uso de nuestra lengua, sin que tenga carácter punitivo sobre el género, es algo que debe trabajarse a todos los niveles siendo la EDUCACIÓN la manera de poder cambiar la cultura actual. Y así, el día de mañana, no pensar que una doctora es una amargada de la vida con aires de ninfómana o que hombre enfermero es homosexual.

El trabajo no termina aquí, va a otro nivel pues es por medio de la EDUCACIÓN, la única manera existente de cambiar el significado que se le otorga a ciertas palabras que según tu sexo (que NO género) se asocian a las personas. Palabras que dañan, que rasgan y que sólo por medio de la educación, siendo conscientes del poder del lenguaje podremos cambiar la realidad que crean estas palabras.

Es decir, las palabras tienen el poder que se les da. Cambiemos su poder, eduquemos en género.

Creemos un mundo en el que ser princesa no signifique lucir un vestido perfecto, marcar los senos y una melena sedosa. Para ello hablemos, hablemos mucho, gastemos saliva en las esquinas, los bares y panaderías; hablemos más y así la realidad no se podrá silenciar.

Sobre Vera López

Enfermera en constante lucha con el lenguaje pues este crea realidades, sólo haciendo un buen uso estás serán certeras y no del medievo, por ejemplo.

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