Que no te coma la lengua el troll

Autora: Becky Jaraiz
Autora: Becky Jaraiz

 

Cualquiera que lleve un cierto tiempo moviéndose en foros y blogs de internet habrá escuchado eso de “no alimentes al troll“. No le respondas, cállate, eso hará que se canse y que te deje en paz. Pero una y otra vez nos encontramos con que cuando mujeres o minorías expresan su opinión, aparecen los trolls y comienzan el acoso a esa persona. Insultos y amenazas en tal cantidad que parece spam. Y la posibilidad de que hagan “doxing”, es decir, que hagan los datos personales públicos para convertir a la persona en objeto de ataques y amenazas en la vida offline.
Por supuesto, denunciar rara vez sirve de algo, bloquear es inútil porque se crearán muchas cuentas fantasma, y como no tienen vida y tienen mucho más tiempo libre que cualquiera de nosotras para dedicarlo a convertir la vida de la persona acosada en un infierno.

Y no nos engañemos: cada persona a la que consiguen silenciar es una victoria para ellos.

Entonces, ¿qué se puede hacer? Quiero pensar que la mayoría silenciosa no apoya este acoso. Si callarse o bloquear no funcionan, sólo queda que esa mayoría silenciosa deje de serlo. Tal vez, si cada vez que veamos una amenaza de violación a alguien que simplemente ha escrito en su blog, o que ha expresado una opinión, respondiéramos a quien hace esa amenaza diciéndole lo que pensamos, serían ellos quienes tendrían que lidiar con con el volumen de crítica que genera.

Más aún, la persona que ha expresado su opinión, sabría que esa mayoría apoya su derecho de libertad de expresión, incluso cuando no estén de acuerdo con la opinión expresada. Y dejaría de parecer que la opinión mayoritaria es la de los trolls, que ese es el otro problema de “no alimentar al troll”.

Y no hace falta caer a su nivel. No es necesario amenazar con mutilar, violar y asesinar. No es necesario hacerles doxing (aunque es significativo que ninguno dé la cara). Y tampoco hace falta complicarse. A veces basta con recordarles que lo que hacen no está bien, que no tienen apoyo social y que no, por mucho que intenten intimidarnos, no vamos a callarnos.

Si respondemos muchos, puede que el troll reviente o se le atragante.

Sobre Elisa Mariño Caruana

Toda una vida de frikismo y una década en IT. No soy activista pero el feminismo me dio un lenguaje para expresar cosas que llevo toda una vida experimentando.

4 thoughts on “Que no te coma la lengua el troll

  1. Eso está muy bien ,pero desde la experiencia de estar años comiendo Trolls veo que las mujeres en general somos poco solidarias , me ven partiendome la cara virtualmente pero prefieren cerrar la pestaña y no complicarse la vida.En cambio los Trolls tienen un sentido de la fraternidad extraordinario ,apoyaran a cualquier hombre ,solo por serlo si apoya el Status Quo

    1. Bueno, si y no. Ser el primero en hablar da miedo. Igual que ser el primero en apoyar. Pero cada vez más, la gente se niega a callarse. Claro que es más cómodo ser quien ríe el chiste sexista para ganarte la aprobación y la “chapita” de “chica guay”. Pero también es verdad que a veces hablas y aunque esa vez nadie te apoya, a la siguiente se une alguien y después son unos pocos más. Pero callarse no sirve, porque entonces te quedas en “quien calla otorga” y nada cambia.

      Personalmente sí que he visto cambio. Antes estaba sola, ahora somos “pocas”, pero más que antes. Y para ser sincera, también he tenido apoyo de hombres, porque no se trata de mujeres vs hombres, si no de personas que respetan contra personas que piensan que están por encima del resto.

      Respecto a los trolls machistas, bueno, defienden su modelos social en que maltratar y violar esta admitido porque se considera “privado”. En cierto modo se defienden a si mismos, porque así, si a ellos les denuncian, se aseguran de que sea en un contexto en el que se dude de la palabra de las mujeres y se vea lo que hacen como “cosillas sin importancia”. Sin embargo, cuando la gente empieza a decir “eso no esta bien”, cada vez les resulta más difícil justificar su odio. Solo compara hace 20-30 años que la violencia doméstica se consideraba algo privado y ahora, que aunque siga habiendo mucha incomprensión, al menos existe la versión de la víctima. Ya no lo llaman “crimen pasional” dando a entender una justificación. El cambio siempre será lento por la resistencia al cambio, pero no es motivo para no hacerlo.

  2. No confundáis a un machista acosador con un troll. Un troll es una persona que expresa opiniones polémicas solo porque se divierte molestando y leyendo las respuestas. Por eso “don’t feed the troll”, porque a ellos lo que les divierte es, precisamente, que te ofendas y les respondas para poder seguir respondiendo y seguir divirtiéndose. Cualquier persona que expresa una crítica no es un troll. Desgraciadamente la gente no entiende el verdadero significado de las cosas y las mezcla, de forma que todo el que molesta es un troll. Pero no es así. La clave está en por qué molesta. Si lo hace para ofender, o lo hace para divertirse. Normalmente un troll no piensa lo que dice. Conoce qué es lo correcto y expresa lo contrario para reírse de la persona que piensa que él de verdad piensa lo que dice. La forma de parar a un troll es dejar de contestarle. La forma de parar a un machista acosador es no permitirle que gane tu silencio. Es diferente, porque son cosas diferentes.

    ¡Saludos y buen artículo!

    1. No es una confusión. Que existan distintos tipos de troll o intencionalidades en los troll, no cambia que lo sean. Pero si realmente fuera como dices y el troll buscase sólo divertirse y generar polémica, sería mil veces más eficaz ver trolls que expresaran opiniones realmente feminazis. Ejemplo: “deberíamos reducir la población masculina a 1 décimo de la actual y encerrar a los que queden, así reduciríamos la violencia y, total, con el esperma de unos pocos ya vale para mantener la diversidad genética.” Con una bomba así, tienes bronca para un año o más, incluso aunque sea un comentario tan brutalmente exagerado que nadie en su sano juicio creería que va en serio.

      Pero no verás trolls feminazi, ¿por qué? porque “eligen” reírse de lo que consideran una “presa fácil”: grupos discriminados o con menos poder social. Exactamente igual que la gente que cuenta chistes sexistas, racistas, homófobos, lo divertido es la demostración de “superioridad” y de poder que hace que aunque las mujeres, extranjeros o LGBT presentes se sientan incómodos, tengan que tolerar el insulto para no “romper la paz social”. Te animo a realizar un “recuento de trolls” a ver cuántos encuentras que sean “feminazis”. De “odiahetero” sólo se me ocurre una youtuber que parodia cosas homofobas y de trolls racistas contra los blancos, tampoco se me ocurren. ¿Pero trolls en noticias de violencia de género? Siempre habrá un grupito de 3-4 que se retroalimentan para generar “corrientes de opinión”, incluso tienen guías y se organizan para elegir blancos. Y si te fijas, siempre son los mismos. Son pocos, pero comparten temática.

      De hecho, si quieres un flame, con meterte en un foro friki y decir que “Drizzt Do’urden es una Mary Sue” tienes un flame. O que “John Nieve tiene plot armor”, otro. Incluso puedes discutir durante meses defendiendo a Jar Jar. Podrías trolear en foros de fútbol sin apenas esfuerzo. No necesitas ofender para ser polémico y entretenerte discutiendo, pero para algunos, ofender es parte del encanto. No solo escandalizar o polemizar, ofender. Para mi la diferencia es que un troll busca ofender, un flamer, una discusión brutal.

      Lo que pasa que la motivación que tenga el troll, sea reírse de alguien o silenciar, produce el mismo efecto: que te calles. Y si te callas, otorgas. De ahí que haya que responder 1 sola vez por tema, no a cada vez que ellos ponen una idiotez. Si por cada troll hay, pongamos, 20 personas normales. Con que respondan 10 personas, ya son 10 respuestas. Luego ya, el que el troll escriba 10 o 20 veces, da lo mismo, porque la impresión que da es que es un cansino, pero que la mayoría no opina como él. Si todos callan, queda solo su opinión. Más aún, al troll le divierte “picar” a unos pocos. Si son muchos los que le responden, ya no es divertido, porque entonces también recibe él. Es matemática pura.

      Por cierto, me llama la atención que creas que cuando hablo de trolls, incluya a gente que hace críticas o “molesta”. No es el caso. Hay muchas personas que opinan distinto con las que puedes tener conversaciones sin que te insulten o amenacen, que razonan, escuchan tu respuesta y siguen la conversación con coherencia. E incluso aunque jamás llegues a ponerte de acuerdo, se mantiene un grado básico de respeto. Qué diablos, hay machistas que no son trolls. Pero los trolls anulan cualquier posibilidad de expresar tu opinión y, con eso, cualquier posibilidad de cambio.

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