La punta del iceberg

Autora: Paula Bonet
Autora: Paula Bonet

Hoy me he despertado y, como cada día, me he metido en twitter. Haciendo un repaso por la timeline he visto una noticia que me ha saltado a los ojos. Una mujer asesinada en Sevilla por su marido. Ella había denunciado previamente. Tan solo con leer el titular un montón de emociones se aglutinan en mi cabeza mientras asimilo la información; rabia, tristeza, conmoción, indignación… y ¿sorpresa? No, siento muchas cosas, pero sorpresa no. Porque tristemente no es un hecho aislado, no es el primero, ni sera el último. Incluso es algo que cabe esperarse.

¿Como hemos podido llegar a este punto? ¿Por qué digo que se puede esperar un hecho tan atroz como este? ¿Por qué se puede esperar un asesinato?

Porque es un asesinato machista, y nos guste o no, lo intentemos negar o no, vivimos en una sociedad asquerosamente machista.

Es un hecho que se intenta ocultar, negar, esconder. Todos los días escucho las mismas frases que ya parecen un copia y pega que está asimilado por todo el mundo.

No, si ya no hay tanto machismo.

Sois unas exageradas.

Antes sí había cosas por las que luchar.

Excusas baratas, excusas que sirven para intentar ocultar o más bien excusar nuestros propios errores. En una sociedad como la actual es imposible estar limpio de actitudes misóginas que nos llevan inoculando desde que nacimos. Después de todo, ¿Quién no ha hecho nunca alguna broma sobre emborrachar a una chica para tener sexo con ella? ¿Quien nunca ha hablado sobre que las niñas no se respetan? ¿Quien no se ha reído de una niña por no depilarse? ¿Quién no ha llamado puta a una chica en su vida? y por último: ¿Quien nunca se ha escudado tras el típico “es una broma, no te pongas así, no seas histérica“?

Entre chistes, publicidad, costumbres, normas y roles, tenemos machismo en todas partes. Vivimos en una sociedad misógina. Cualquier cosa que aparentemente es inofensiva, es altamente perjudicial para una mujer. Probablemente me llamareis exagerada o radical. Pero cómo se puede ser exagerada cuando el pasado sábado mientras andaba por la calle con una amiga al menos 4 desconocidos tuvieron el detalle de gritarnos por la calle ciertas lindezas. Cómo se puede ser exagerada cuando uno de ellos incluso me agarró del brazo sin conocerme de nada. Cómo se puede ser exagerada si cuando salgo de fiesta con mis amigas un grupo de niños se ríen de nosotras y nos ofrecen 20€ por una felación. Cómo ser exagerada si hasta cuando vas con tu amiga de la mano te gritan unos desconocidos en un coche roñoso “vaya par de guarras“. Cómo ser exageradas si el cuerpo de las mujeres está sujeto a escrutinio público, si el espacio público no nos pertenece, si nuestros cuerpos no nos pertenecen.

No, no exagero, porque esas han sido noches corrientes en mi vida. No son hechos aislados, nos pasan a todas. Constantemente. Y le quitáis importancia, a veces incluso nos culpáis a nosotras mismas de esto.

Y todo lo que decís es que exageramos. Que somos unas histéricas, que nos callemos. Pero mucha de esa gente estará igual de indignada que yo al leer noticias tan terribles como la de esta mañana. Y esa gente no es capaz de ver la estrecha relación que tienen estos hechos.

Y es que en cifras estamos hablando de más de 70 feminicidios en lo que va de año.

En España una mujer es violada cada 8 horas. En la india ocurre lo mismo cada pocos segundos.

En un mundo en el que nuestro propio cuerpo y nuestras propias decisiones no se aprecian ni se respetan es fácil esperar que podamos ser ninguneadas, chantajeadas, humilladas, violadas y como consecuencia final, asesinadas. Porque ese es el resultado final, la máxima encarnación del machismo latente de nuestra sociedad, realmente nuestras vidas no nos pertenecen y nunca nos pertenecerán si seguimos así.

Como metáfora hablamos de un iceberg. El asesinato es la punta, algo que vemos cuando es demasiado tarde para actuar. Pero debajo de eso, hay más. muchísimo mas. La misoginia está tan dentro de nosotros que nunca se está completamente libre. Debajo de ese asesinato han habido maltratos, palizas. Y más abajo maltrato psicológico, aislamiento. Por debajo chantajes, amenazas. Conforme vas bajando vas comportamientos que resultan familiares con gente conocida, te das cuenta de que esas cosas ocurren a diario en entornos cercanos. Control, celos, codificación, incluso violaciones. Si, son algo bastante común aunque no lo reconozcamos. Y en la base del iceberg encontramos esas burlas que nacen en nuestra infancia, esas cosas de niños que nos hacen gracia. Que tierno que un niño le robe un beso a una niña sin su consentimiento. Son cosas de niños, le explicas a la pequeña, no pasa nada, le recuerdas, si te levanta la falda es porque así son los chicos, si te tira de las coletas es porque le gustas.

Seguirán siendo cosas de niños cuando algún pequeño trate mal a una niña. “Si te trata así es porque le gustas” se suele decir. Seguirán siendo cosas de niños cuando un adolescente le toque el culo a posta a otra niña en el instituto. Cuando llame putas a las niñas que le rechacen. ¿Cuando dejaran de ser cosas de niños? Quizás si cuando sean un poco más mayores, él abuse de ella cuando esté borracha, y aun así no lo llamará violación, ella le provocó, ¿si no quería nada para qué baila con él? Se le echará la culpa a ella. “Es que había bebido, que irresponsable“.

No, no son cosas de niños. No son cosas inocentes. No somos unas exageradas, porque una cosa siempre llegará a otra. Y seguro que todos estaréis indignados y tristes por las noticias de asesinatos y seguro que queréis evitarlos. Si es así pensad dónde está la base, la raíz del problema. No miréis un asesinato sin más como si fuese una cosa aislada que no va con vosotros: mirad el cuadro al completo. Todo importa, porque sí, el machismo nos está matando y es algo que nos puede ocurrir a cualquiera de nosotras.

Sobre Virginia R. Buitrago

Estudio física en la universidad y en mis ratos libres me gusta leer sobre feminismo y quejarme de lo mal que esta el mundo.

One thought on “La punta del iceberg

  1. Todo lo que dices, más cierto no puede ser. Qué difícil hacerle ver a mucha gente el cuadro completo como tú le llamas. Qué difícil hacerle ver a los hombres sus propios privilegios cuando no son ni conscientes de ello. Ayer mismo, un amigo me comparaba el miedo que pasamos cuando volvemos a casa solas de noche, con el mismo miedo que pasa él por si le atracan. Como dicen en mi pueblo: pa mear y no echar gota. Y cuando me indigno, y no tengo más remedio que pegarle un grito y decirle ¡¡pero qué coño me estás comparando!!, me llama histérica…
    ¿¿¿ ¡¡ Cómo lo hacemos !! ??? ¡¡Hay días que me siento desesperada!!

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