De como me ayudó el feminismo a crecer y aceptar mi asexualidad

Autor: Jay Crosby
Autor: Jay Crosby (fuente)

 

Y desperté. Desperté como nunca antes lo había hecho. Ya hacía mucho tiempo que había emprendido una búsqueda hacia mí misma. Pensé que las lecciones de auto-aceptación las tenía superadas. Amaba cada centímetro de mi cuerpo, pero mis cadenas en forma de género comenzaron a pesar cada día un poco más. Así comencé a toparme con el feminismo.

Quería ser yo. Quiero ser yo. ¿Cómo iba a conseguirlo si me tenía que ajustar a aquello que socialmente me pedían? Mi madre insistía en que debería depilarme, mi padre me preguntaba por qué nunca me maquillaba y mis amigas me preguntaban extrañadas por qué nunca me había gustado nadie. Tenía 20 años.

Mis planteamientos sobre por qué debía o no alejarme de los roles de género y el conocer gente nueva en la universidad que se hacía llamar feminista me hizo buscar información. Descubrí que aquella constante de mi vida de no sentir ningún tipo de atracción sexual por nadie ni si quiera interesarme lo más mínimo el mundo del sexo significaba que era asexual.  Me daba mucho miedo auto-etiquetarme y en cierto modo me creía eso de “todavía no has encontrado la personal ideal”. Mientras, me mantenía alejada de las conversaciones sobre sexo o sobre que actor/actriz estaba “más bueno/a”. Me agarré al feminismo porque me ayudaba a entenderme. El feminismo me dio muchas respuestas. El etiquetarme me hizo más consciente de mi identidad, de llevarlo con naturalidad. La búsqueda, o mejor, la aceptación de la identidad sexual es un acto complejo pero liberador.

Vivía –vivo- en una sociedad hipersexualizada donde se espera una continuidad de tus actos, donde no cabe la posibilidad que dos personas puedan llegar a estar juntas sin necesidad de llegar a la cama. Porque parece que entonces es solo amistad, porque es lo normativo. Me hicieron creer que tarde o temprano me “adaptaría” a esa normatividad. No entendían que exista una atracción no-sexual.

Una vez que lo aceptas -que te aceptas- quitarse las etiquetas es una cuestión de tiempo. Vivir tu identidad sexual con naturalidad sabiendo que es un proceso complejo, sin miedo a que en algún momento pueda cambiar, entendiendo que vale más el sentimiento hacia la persona que su género.

Mi proceso empezaba por mí misma pero terminó por ser un reflejo de mi sociedad. Al menos eso lo sentía. Cada vez más fuerte. Rabia, tristeza, impotencia y acción: así es como una llega hasta la auto-aceptación.

Hoy soy feliz. No soy libre. Pero mullo mis cadenas entre la palabra “sorodidad”.

A ser fuerte.

Sobre Susana

Solo intento volar, pero no tengo alas.

2 thoughts on “De como me ayudó el feminismo a crecer y aceptar mi asexualidad

  1. estimada susana, me quedé intrigaa de como fué qu el feminismo te ayudó a aceptar tu asexualidad. No es una pregunta irónica, ni un ataque , ni nada por el estilo, pero me interesa saber esa parte de la historia, saludos!

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