Apaleada pero agradecida

Autora: Beethty
Autora: Beethty

 

Después de la paliza que me dio mi ex pareja y que puso fin a varios años de maltrato, paliza por la que aún estoy a la espera de juicio, es el momento de dar las gracias a ciertas personas. Soy muy optimista y he decidido quedarme con lo bueno.

En primer lugar, GRACIAS a esos dos ángeles que, sin conocerme de nada en ese momento, vinieron en mi ayuda y consiguieron reducirle. Gracias por salvarme la vida. No sé que habría sido de mí sin vosotros. Gracias por acudir como testigos a la vista preliminar. Gracias por restarle importancia a lo que hicisteis, aunque un pajarito me ha contado que tuvisteis pesadillas varias noches recordando lo ocurrido. Gracias, gracias y mil veces gracias.

Gracias a aquellas personas, tan, tan pocas, que me han hecho sentir verdaderamente apoyada y arropada en todo momento. Tuve una red de apoyo (física y virtual) que estaba ahí, incluso antes de que supiera que la tenía, incluso cuando yo no sabía que lo que me pasaba era maltrato. Incluso ahora que han pasado meses y ya no se ven las heridas.

Gracias a mi psicóloga por todo lo que me ha hecho conseguir en estos meses. Y por todo lo que me hará conseguir en un futuro.

Gracias a quienes, con consejos bien intencionados, sólo ayudaron a hundirme. No sólo me hundió mi maltratador, sino también quienes tanto decían quererme. Pero gracias porque imagino que así toqué fondo antes y pude coger impulso para salir del pozo donde estaba metida. Todos esos “no será para tanto si sigue en casa”, “todo el mundo discute”, “es que deberías dejarle, deberías irte, deberías, deberías, deberías…”, “es que yo en tu lugar…”, “si no lo echas de casa es porque no me quieres lo suficiente”. Todos esos “consejitos” en los que yo leía entre líneas que era tonta, débil, exagerada, culpable, mentirosa me hicieron entender que estaba sola en esto. Pero acabaron alimentando mi rabia. Porque es injusto. Porque no, yo no merecía nada de eso, nadie lo merece. Y la rabia es un gran motor cuando se está saliendo de un pozo.

Gracias a quienes me han pedido perdón por ello cuando al final yo misma entendí lo que me pasaba y pude hablar claro.

Gracias a quien me dijo por primera vez la frase “la ignorancia es muy atrevida”, porque esa frase me ayuda a entender que no era maldad, sino desconocimiento. Y eso puede arreglarse.

Gracias a quienes intentaron ayudarme tras la agresión final. Incluso a los que no lo consiguieron, porque ni yo misma sé qué hubiera necesitado en ese momento, pero es bonito sentirse querida.

Gracias a los que se quedaron sin palabras al contarles mi historia. Porque verles impactados me ayudo a entender la magnitud del problema.

Gracias a los que meses después siguen preguntándome qué tal estoy, y se quedan escuchando de verdad la respuesta.

Gracias a los que me ayudaron sin pretenderlo. Gracias a esas amigas tan cercanas a las que no pude contarlo en persona y esperaron hasta que pude hacerlo por escrito, dándome mi tiempo y apoyándome sin saber aún en qué apoyar. Gracias a esa amiga que cuando le conté toda la historia, se quedó con un detalle que parecía pequeño pero que a mí me agobiaba mucho y se buscó la forma de solucionarlo (aunque al final no necesitara su ayuda). Gracias a esa otra amiga que vino a verme a casa y que me contó también un problema suyo, porque ella fue la primera que me trató como una persona completa y no como una víctima en esos días. Gracias a esos meros conocidos que, al contarles mi historia me han confiado que alguien cercano pasó por lo mismo y que saber que le podía pasar a “alguien como yo”, seguro que ayudaría cuando se lo contaran a su persona cercana. Gracias por considerarme un ejemplo de valentía y por hacerme sentir que yo también puedo ayudar sin pretenderlo.

Gracias a quienes me han preguntado queriéndose informar de todo para poder ayudar en caso de conocer a alguien que esté pasando por lo mismo.

Gracias a quienes sólo fingieron interés en un primer momento. Tener claro con quien NO puedo contar es bueno. Por lo que pueda pasar en un futuro y porque saber la verdad siempre está bien.

Gracias a quienes me culparon tras la agresión. Gracias a los que dejaron tan clarito que era culpa mía por ponerme delante, por denunciarle, por no retirar la denuncia, por buscar venganza. Venganza no sé de qué, ¿no habíamos quedado que él era un santo? Si nunca me ha hecho nada malo, ¿de qué tengo que vengarme? Menos mal que los míos ya me hicieron ver que soy tonta antes de que los suyos me atacaran con estas cosas, que sino igual me da por pensar que no tiene sentido y rebatirlo… Porque repito, no fue sólo el entorno de él, no, el mío también. “¿Cómo aguantaste tanto?”, “¿Por qué no dijiste nada?”. Tenía que haberlo contado todo con detalle porque se ve que yo soy tonta y no supe encontrar la solución, pero esta gente tan lista sí me hubiera encontrado una solución si lo hubiera dicho antesAunque había gente que lo veía venir y todo. A mí sólo me lo dijeron a toro pasado, pero se veía venir. Yo no lo vi venir por tonta una vez más, supongo. Gracias porque esos intentos de culpabilizarme hicieron salir sentimientos que se transformaron en rabia muy rapidito y ya he dejado claro el buen motor que es la rabia.

Gracias a los que se avergüenzan de mí a día de hoy. “No lo cuentes”, “no lo digas”, “miente abiertamente y di que te has caído”. Se avergüenzan de tener cerca a alguien como yo, alguien débil y tonta que no lo vio venir ni supo salir a tiempo. Así que a disimular, a fingir que no estoy tarada. Esa gente se avergüenza de mí, pero yo no me avergüenzo de mi misma. Ni mucho menos. Soy una superviviente. Así que gracias a quienes ven en mí una víctima y no una superviviente, porque disfrutaré viendo sus reacciones cuando dejen de estar ciegos.

Gracias al proceso estipulado pensado para revictimizar. Yo tuve que contar mi historia 5 veces en las primeras 5 horas: A los Mossos que vinieron a mi casa; a los sanitarios que vinieron a mi casa, me hicieron las primeras curas y me llevaron en ambulancia al hospital; a la enfermera que documentó mis heridas en el hospital; al médico que escribió el parte de lesiones; y por último ese día, al Mosso que me tomó declaración en mi denuncia.

Gracias a los Mossos con los que traté ese día. Dentro de sus posibilidades, hicieron todo lo posible para que mi revictimización fuera lo menos traumática posible. La chica que acudió a mi casa en primer lugar no se separó de mí en ningún momento, me fue explicando el proceso, dándome ánimos, intentando que me relajara… Gracias. Gracias al chico que me tomó declaración, por su paciencia, por su forma de tranquilizarme, por ayudarme en todo lo que pudo, por preguntarme lo necesario con muchísimo tacto. Gracias, gracias y gracias.

Gracias al sistema judicial, así, en general. Gracias por hacerme ver que tengo muchísima suerte, que a mí no me ha violado. Gracias ese juez que pidió que mi expareja testificara esposado para que no hiciera nada más después de todo lo que había pasado, pero considera que yo soy de riesgo bajo. Claro, el juez corre mucho más peligro que yo, así que delante del juez que esté esposado, pero luego lo soltamos y yo tranquila, que seguro que no me hará nada, que yo ya tengo mi orden de alejamiento. Es un papelito que debe tener poderes especiales o algo. Podía imprimírselo también el juez para que los pobres hombres injustamente acusados no tuvieran que testificar esposados. Será que el papelito no tiene poder dentro del juzgado, porque a mí me hicieron salir de los juzgados rapidito y por la puerta de atrás, no me lo fuera a cruzar y tuviéramos un problema. Así que será eso, claro.

¡Ah! Gracias a mi agresor, por no haberme roto la mandíbula y así poder seguir hablando. Una de las preguntas que me hizo el juez fue que si le pedí que parara de pegarme. Por suerte sí que lo pedí muchas veces, así que entonces sí que está mal que él me pegara. Si no hubiera podido hablar, igual podía suponerse que él no sabía que a mí no me estaba gustando.

Y por último, GRACIAS a mi fuerza interior, esa que tanto intentaron hacerme dudar que tenía, por conseguir respetarme a mí misma esa última vez. Es triste reconocer que más de una vez deseé que me pegara, porque pensaba que sólo entonces yo podría denunciar. Pero fue así. Muy pocos creyeron que sería capaz de hacerlo, pero lo hice. Denuncié. Ratifiqué la denuncia en la vista previa. Testificaré en el juicio. Sea cual sea el resultado del juicio, yo ganaré. Porque ya he ganado. Ya vuelo libre.

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Autor: FondoSemillas

 

Sobre Jardin J.

Mujer feminista residente en Barcelona. Ingeniera. Superviviente de maltrato infantil. Superviviente de violencia de género. Guerrera en proceso de aprender a no revictimizarme de nuevo.

33 thoughts on “Apaleada pero agradecida

  1. Mi mas profundo respeto y admiración hacia ti. Nunca comento por aquí, pero hoy me he sentido empujada a hacerlo. Escribo desde una posición de ignorancia completa con respecto a como tratar a una mujer que ha sufrido malos tratos (sean del tipo que sea). Afortunadamente, no he tenido que vivir ningún caso de cerca (o al menos, que yo sepa…) y leyendo algunas de tus frases de lo que te decía la gente, me sentía identificada en que esa podía ser yo, sin ningún ánimo mas que el de intentar hacer a la otra persona luchar de vuelta… Me gustaría saber que es lo que te decía la gente que SÍ te ayudó, que es lo que te animaba escuchar, que es lo que esperabas de la gente que te rodeaba (tanto hechos como palabras) ya que pienso que si ahora mismo tuviese un caso cercano, no sabría como ayudarla de manera correcta. Me gustaría tener un mínimo de conciencia en cuanto a que esperáis de vuestro entorno y que entendéis como ayuda, por si algún día ocurre algo a mi alrededor (espero que nunca) pueda ayudar, aunque sea tan solo un poquito… Gracias por abrirte ante todos y por dejarnos conocer un poco más de estas pesadillas que tristemente, son tan comunes. Un saludo y todo el ánimo del mundo para tu recuperación.

    1. Buff, qué dificil responder a tu pregunta… La verdad es que en la mayor parte de mi proceso ni yo misma sabía lo que necesitaba… Es más fácil decirte que NO hacer que explicarte bien qué SI hacer.

      Lo que desde luego NO debe hacerse es minimizar el problema. A mí me costó un mundo darme cuenta de que estaba siendo maltratada. Pero sentía que algo no estaba bien. Y cuando lo contaba la gente minimizaba con sus “no será para tanto si sigue en casa”, “las peleas son normales”, “bueno, ya pero algo harías tú también…”. Así que NADA DE MINIMIZAR. Cuesta mucho hablar. Si alguien te cuenta que lo está pasando mal en casa, escuchala, intenta que te cuente bien por lo que está pasando. Y OFRECELE TU APOYO. Dile la verdad “no sé que hacer para ayudarte, pero cualquier cosa que pueda hacer por tí, me lo dices”. En mi caso, por ejemplo, yo me sentía tan tonta que no era capaz de buscarme psicóloga. Una amiga mía iba a una muy buena, y fue ella quien se encargó de todo: me dio el teléfono de su psico y además llamó a su psico y le contó mi historia y le dijo que yo la iba a llamar. Así que casi no tuve ni que hablar en esa primera llamada. Parece una tontería, pero me ayudó mucho.

      Otra cosa que NO debes hacer es decirle qué hacer. A mí me decían “tienes que dejarle”. Eso yo ya lo sabía. Lo que no sabía es el cómo hacerlo, porque estaba bloqueada. El maltrato es un problema en el que están atrapadas muchísimas mujeres. Y todas esas miles de mujeres están pensando en cómo solucionar su problema. Y no es que no quieran, es que no saben. Así que no pienses que tú en 5 minutos de charla vas a encontrar la solución que esa mujer no ha sabido encontrar en años. Porque no es tan fácil. Seguramente estará bloqueada. Si ves que está bloqueada, PREGUNTA COMO SE SIENTE. Y si siente MIEDO, explicale que no es bueno vivir con miedo, que si ha pensado en hacer algun tipo de TERAPIA. Porque la terapia ayuda. Hacer terapia es el primer paso para empezar a recomponernos. Así que si vas a aconsejarlo algo, que sea eso: “si te sientes mal, busca un buen psico que te ayude, igual que vas al médico cuando te sientes mal fisicamente”.

      Yo creo que el único consejo que puede darse es el de hacer terapia. Y buscar un grupo de apoyo que pueda entenderla. Porque ayuda mucho conocer a gente que pasa por lo mismo. A mí me ayudó a dejar de sentirme un bicho raro. Y me ayudó a ver mejor mi propio caso. Porque cuando oyes a una mujer diciendo “me pegó pero es buen chico, es que yo hice tal… Es que yo me lo merecía”, te das cuenta que no es verdad. Que ella no se lo merecía. Y al final acabas entendiendo que tú misma tampoco lo mereces.

      Ah! Y obviamente, nada de acosejar denunciar. Es su decisión. Que lo decida ella. Si denuncia, bien; Sino, también. Yo denucnié, y creo que denunciar es necesario. Pero denunciar es un proceso donde te revictimizan, y es cada superviviente quien debe valorar si le compensa pasar por eso o no.

      Y creo que eso es todo. No sé si te he ayudado mucho…

      1. Muchas gracias! Claro que me has ayudado! Solo pretendo aprender un poco lo básico de que se debe hacer y que no se debe hacer… Quizás soy un poco ignorante como ya dije, pero desde luego no quiero meter nunca la pata en un tema de estos, así que todos los consejos que pueda recibir que me hagan ayudar a otra persona los agradezco. Y de nuevo, gracias por tu testimonio y por abrirte ante todos! Eres muy valiente y sin duda un ejemplo a seguir <3 Un fuerte abrazo y a seguir recuperándote!

  2. Juro que he acabado llorando con tu relato pero no de pena, ni mucho menos. Por orgullo, orgullo de que una hermana halla salido de esa mierda que nos aniquila. Orgullo porque aún queda gente buena y orgullosa por tí, por haberte apoyado en título misma. Como tú dices ya has ganado y tu victoria nos hace más fuertes a todas.

  3. Holaaa, impresionadisima por la lectura del articulo. Un tema que me parece que está erosionando la sociedad actual, algo contra lo que hay luchar en todos los frentes y con todas las fuerzas. El tema me interesa mucho, y quería saber si podría utilizar el texto para la campaña del 25 de noviembre contra la violencia a mujeres. Trabajo en organismo público y mi función es organizar actos para ese dia. Espero su contestación. Muchisimas gracias.

    1. Gracias Rosa. Permiso concedido. De hecho, si escribí este post es precisamente porque quería contar lo que pasé por si le podía servir a alguien. Porque a mí me ayudo el saber que había más gente pasando por lo mismo que yo. Y me esperanzó saber que había gente que salía de todo esto. Así que todo lo que sea ayudar a más mujeres, me parece perfecto.

      Si quiere Jessica que nos ponga en contacto por mail y así me cuentas mejor.

  4. Un abrazo fuerte desde Donostia y adelante siempre, fuerza!!

    Todo lo que has contado es muy duro, pero lo que más me ha impactado es que haya gente que se avergüence de que cuentes lo que te ha ocurrido. No lo entiendo. No me cabe en la cabeza. Esa gente no merece que tú continues a su lado, pero por ti. Yo estaría orgullosa de tener una amiga que es capaz de luchar como tú lo estás haciendo, con tus días mejores y peores. No lo entiendo. Hoy en día todos y todas sabemos qué es el maltrato y quién es el culpable, pensaba que lo de “que no se enteren los vecinos” era algo que habíamos superado hace tiempo. Qué asco de verdad.

    Un abrazo fuerte.

    1. Hola Nerea,

      Pues es así. Durante un tiempo, yo también me avergoncé de mí misma. Normal, si me culpaba a mí misma, ¿Cómo no avergonzarse? De hecho, mi paliza empezó en la calle. Y yo pensaba “buff, que lo verá la gente…”. Pero hubo un momento en que mi cabeza hizo “click” y dejé de verme como una víctima y empecé a verme como a una superviviente. Y ya dejé de avergonzarme: Yo no hice nada malo.

      Pero no todo el mundo lo ve así. Hay mucha gente que ha intentado ocultar lo que me pasó, gente cercana. En la paliza por la que denuncié, yo acabé llena de cortes, moratones y huesos rotos. Así que salía poco de casa, pero cuando lo hacía era muy evidente. Pasó el tiempo, y ya lo único visible que quedaba era la venda de la muñeca (tenía un edema oseo y llevé el brazo, de la mano al codo, vendado durante casi 3 meses), si iba con alguien y me preguntaba qué me había pasado, hubo gente que respondía por mí y decía “una mala caída”. Y ahí me di cuenta que se avergonzaban de mí.

      O por ejemplo, mi jefa, que es un encanto y que sí que sabía todo. Cuando volví a trabajar después de la baja, me “ofreció” decir en el trabajo que había sido un accidente de tráfico. Y le dije que no, que contaría la verdad en la oficina. Sé que la mujer lo hizo con la mejor de las intenciones, pero también pude intuir que ella lo ve como algo que ocultar, algo de lo que avergonzarse.

      Y no. No es que esté orgullosa de haber sufrido maltrato, claro que no. Pero desde luego que tampoco me siento que sea algo que tenga que ocultar, YO no tengo porqué averginzarme. Él sí, pero yo no.

    1. Mucho ánimo Marta. Cruzaré los dedos por ti para que vaya todo bien el día del juicio. Te voy a dar los mismos consejos que me dieron tanto mis abogadas como mi psicológa para mi juicio:

      Piensa que es TU VIDA. Tú y sólo tú sabes por lo que has pasado y lo que has vivido. Así que no le tengas miedo a las preguntas porque te van a preguntar sobre TU VIDA, y TU VIDA te la sabes muy bien. El juicio no es un examen, sólo vas a responder preguntas sobre lo que has vivido.

      A mi enfocar el juicio así me ayudó a estar algo más tranquila. Porque al principio estaba nerviosa y pensaba “y si me preguntan por algo y no me acuerdo?” (Es que yo tengo Sindrome de Estrés Postraumático y tengo lagunas de memoria…). Pero realmente no pasa nada por no recordar una fecha exacta, o cuantas veces me hizo tal cosa. Porque igual no recuerdo las veces que me hizo esa tal cosa, pero sé que me la hizo, que por eso está en la denuncia y me preguntan por eso, así que si no me acuerdo, puedo decir “no me acuerdo de cuantas veces lo hizo, pero sí que recuerdo una vez que lo hizo y fue así…”

      Así que mucha suerte, Marta!! Yo cruzaré los dedos para que todo vaya lo mejor posible el lunes!

  5. No sé muy bien qué decir. Yo también creo que podría ser una de esas, llegado el caso, de las que dicen “deberías denunciar”, “no tienes que aguantar”… Y leyendo todo lo que eso ha supuesto para tí, una se da cuenta una vez más de la magnitud del problema, que incluso quienes quieren ayudar, hacen el pozo un poco más profundo.
    Lo triste de esto es que hay algo que falla, yo como enfermera, sé que hay muchas mujeres pasando por esto y aún así muchas veces no podemos ayudar… Hay algo que está fallando.
    Mucho ánimo, y muchísima fuerza, con tus palabras estás ayudando a muchas que han pasado o están pasando por esto, y a las que no a entender la magnitud y a saber un poco por dónde tirar en caso de que estemos frente a frente con el problema.

    1. Gracias Caléndula. Me alegra que mi post te haya servido para mentalizarte un poco más sobre este tema. Soy consciente de que esos consejos fueron con buena intención, pero consiguieron todo lo contrario a lo que pretendían. Al menos ahora mi entorno lo entiende un poco mejor.

      El maltrato es un problema muy gordo, donde hay muchas cosas que fallan, como tú dices. Y aún no sabemos cual es la solución, pero al menos podemos intentar dejar de ser parte del problema.

  6. Yo tambien te doy las gracias. Tuve la suerte de encontrar rapidamente ayuda, la de mi padre, y pude acabar con el problema de mi maltratador con relativa rapidez. Las personas que te rodean son promordiales a la hora de pedir socorro. Pero un testimonio como el tuyo es de paladin.
    Gracias por ser … amiga mia.
    Un beso enorme a ti a todas las que hemos pasado y estan pasando por esta pesadilla de los malos tratos.

    1. Muchas gracias, Empe. Me alegro que en tu caso pudieras encontrar ayuda relativamente pronto. Creo que es muy importante que la sociedad entienda la gravedad del problema, que deje de pensar que “son trapos sucios que se lavan en casa” y empiece a apoyar de verdad.
      Un beso enorme también para ti

  7. Me ha emocionado leerte y me impulsa a seguir cambiando para ser un poco menos lo que me han enseñado a ser desde pequeño.

    Espero que seas siempre libre y feliz.

    1. Gracias, Antonio. Como he dicho antes, no sé cual es la solución, pero al menos está en nuestras manos el hecho de NO SER PARTE DEL PROBLEMA.

      Y muchas gracias por tus buenos deseos!

  8. ¿sabes cuando ganaste? cuando te diste cuenta de tu condición, porque eso te impulsó a cambiar la formas de relacionarte con la gente, pero más importante, la manera en que te relacionás con vos misma. ¡mucha fuerza para esta nueva etapa!( y ojalá que le den una condena a ese hijo de puta!!)

  9. Te entiendo perfectamente. Yo aguanté 37 años. Lo que hubiera dado por vivir en esta época y no en la mía donde este tema no existía, no se hablaba, donde una llegaba a pensar que vivir así era lo normal. Felicidades a tí y a todas las que han conseguido salir.

  10. Primero de todo gracias por compartir y hablar de tú experiencia . Hay algo que me ha llamado tremendamente la atención y es que desaconsejas el decir “has de denunciar ” . No lo veo así, creo que hay que decir de denunciar, que se pregunte si puedes ayudar a hacerlo, incluso ahora se permite denuncia de terceros.
    En mi caso soy hija de alguien que pasó muchos años por algo así, algo que finalizó con él pensando que había acabado con la vida de ella y que por infinita suerte, no fue así.
    Ha sido en una ocasión testigo, ya en edad adulta, de una agresión en la calle a una chica. No pude callar, acercarme a ese chico y decirle que yo misma le iba a denunciar, que se alejara de esa chica que lloraba mientras él la cogia de la camisa y la zarandeaba. No pude callar y decirle a ella si quería que la llevase a la policia y que se alejara de ese chico.
    Pienso que todo el mundo que oye una discusión así, que es vecino de alguien que pasa por algo así, que sabe lo que pasa..debe denunciar y debe acercarse a ella y decirle que hable y que estàs con ella.
    Muchas mujeres que no se han salvado quizá pudiesen haberlo hecho.
    Un abrazo y gracias otra vez por explicar tu experiencia tan directa y denunciar también el sistema judicial de estos temas que es realmente penoso…en el caso de mi madre, él durmió día días en el calabozo…y eso que se presentó allí diciéndo que la había matado. Sale demasiado barato, exageradamente barato.

    1. Yo no soy partidiaria de recomendar denunciar, de hecho soy cero partidaria de dar consejos así como política general. Porque no sabes si la mujer estará preparada para afrontar un proceso largo y doloroso que implicará revivir todo lo ocurrido y ser cuestionada de forma permanente, y tampoco sabes si tiene los recursos y la red de seguridad suficiente para escapar mientras él no esté detenido. La última mujer asesinada en Sevilla había denunciado, la policía apreció “riesgo inexistente” y le denegaron la orden de alejamiento. Mientras las administraciones públicas no se tomen el tema en serio y adopten medidas, no podemos animar a las víctimas a denunciar y luego dejarlas desamparadas.

    2. Hola Cristina,

      Estoy de acuerdo con Jessica. La decisión de denunciar o no denunciar es únicamente de la víctima. Y esta decisión debe tomarla de forma libre, sin presiones.

      Piensa que una victima de maltrato habitual suele ser una persona que está machacada psicológicamente. Muchas nos culpamos a nosotras mismas, justificamos al maltratador, nos avergonzamos… Así que, si no estamos preparadas para denunciar, en la misma denuncia vamos a volver a culparnos, avergonzarnos y hasta justificar al maltratador. Y, aunque acepten esa denuncia, ¿crees que esa mujer estará preparada para soportar todo el proceso que le queda por delante?

      Denunciar significa volver a sufrir, porque tienes que contarlo todo muchas veces, así que tienes que revivir todo el infierno. Además, en un juicio, van a intentar culparte, van a intentar que lo justifiques y te muestres cuanto menos complice y no víctima. Vas a tener que hablar de lo que no le has contado ni a los más cercanos. No le juzgan sólo a él, te juzgan a ti.Y tienes que estar muy fuerte para poder soportar todo el proceso. Una víctima que denuncie sólo por presiones externas, ¿crees que podrá aguantar todo el proceso?

      ¿Y si denuncia y no la creen? ¿Cómo crees que se sentirá? Ella hundida, pero él aún más fuerte, porque acaba de comprobar que sus acciones no han tenido consecuencias. Así que acabas con una mujer más hundida de lo que estaba que tiene que enfrentarse a un hombre que se ha empoderado aún más y que encima está cabreado contigo por la denuncia…

      Por todo eso digo que es la víctima y sólo la víctima la que debe decidir si denuncia o no, y cuando hacerlo. Una víctima es complicado que pueda enfrentarse a todo el proceso. Una superviviente, sí. ¿Y dónde está la diferencia entre víctima y superviviente? En la cabeza de esa mujer. Llegará un día en que ella se dirá a sí misma “no vas a poder conmigo”. Y ese día será el día que esté preparada para denunciar (Si es que cree que le sale a cuenta).

      En mi caso yo denuncié. Y estoy contenta de haberlo hecho. He sacado cosas positivas del proceso: En primer lugar tuve que poner por escrito toda mi historia vital con él para mis abogadas. Casi 90 páginas. Eso me sirvió para poder entender con perspectiva toda mi historia, llorar mucho y sacar la pena por mí misma y la rabia. También me sirvió para poder hablar claro. Al contar lo mismo muchas veces, se fue haciendo un poco más real. Y pude hablar aún más claro. Y me ayudó a que se me fuera la culpa y la vergüenza. Y, yo soy de las “afortunadas” a las que sí creyeron. En Barcelona deniegan el 80% de las órdenes de alejamiento que se piden, pero a mí me la concedieron. El hecho de poder avanzar en un proceso en el que te ponen tantas trabas, me ayudó a entender que mi caso era grave, y que sí merecía luchar por ganar el juicio, porque se viera que yo tenía razón. Que yo no era ni mentirosa, ni exagerada ni culpable.

      Y repito, yo soy de las afortunadas. Yo tenía y tengo una red de apoyo muy importante. Yo llevaba tiempo yendo a una psicóloga y sigo en ello. Yo tengo medios económicos para poder contratar unas buenas abogadas y para poder cambiarme de piso. Yo tenía testigos y tenía un parte de lesiones brutal. Es decir, yo lo tenía todo a mi favor para poder pasar por este proceso.

      Pero también he pasado por momentos malos. Ya he dicho que en el proceso se me ha juzgado también a mí. He tenido que revivirlo muchas veces, he tenido que justificarme muchas veces. Me ha costado mucho esfuerzo mental, mucho dinero y mucho tiempo. Cuando ya creía estás mejor, siempre pasaba algo que volvía hacerme caer y tener que volver a levantarme. Cuando ya está casi superado, vuelta a prepararte para el juicio…

      Y encima, el juicio no significa que puedas pasar página. Porque no, no puedes olvidar lo que pasó. Yo me he mudado, mi dirección es confidencial, llevo un geolocalizador… No debo olvidarme de lo que pasó porque cualquier día puedo cruzarmelo por la calle y, si realmente pienso que he pasado página, me bloquearé al verle. Así que tengo que seguir con el libro de mi vida, pero sin olvidar que hay un parcapáginas en esa página. Por lo que pueda pasar.

      Espero haberte ayudado a entender un poco mejor todo este proceso.

      1. Despies de 8 años sin noticias, me localizó en una red social. Volvi a girarme cuando paseaba por cualquier calle de cualquier lugar… ese marcapaginas siempre estará en nuestras vidas, denunciemos o no. Es decisión de la víctima, siempre. No se debe forzar a nadie jamás, a nada.

  11. Hola. Gracias por escribir tu historia. Yo creo que cada situación es diferente en los temas de violencia de género y violencia doméstica, a veces es peor denunciar si no tienes una red de apoyo que te proteja, yo estoy de acuerdo con eso. Es la cosa más absurda que las mujeres tengamos que tener más miedo al denunciar e irnos de casa que al vivir con el maltratador, cuando en casa tb tienes el riesgo de que te mate el tipo cualquier día. El tema es que si no denuncias tb quedas desprotegida para otros temas de apoyos como casa de acogida, etc… etc… Lo que sí tengo claro es que hay que el proceso de separación del maltratador y luego de recuperación a la situación de maltrato es largo, doloroso y bastante solitario, así que es mejor entrar en él con apoyos tanto psicológicos como legales y familiares (amigos cercanos). Porque es muy fácil que luego de un tiempo si la situación es muy jodida regreses con el tipo, yo he visto mujeres con hijos que luego se andan todos muriendo de hambre casi…. y vaya no todo el mundo aguanta esa precariedad…. Yo he tenido mucho apoyo del SARA (antes EAD) en Barcelona y tb de Servicios Sociales. Ya han pasado casi 3 años y aún no me recupero del todo, hay heridas que no se han cerrado…. te abrazo y te respeto.. gracias popr contar tu historia aqui.

    1. Hola Niunamas,

      Estoy de acuerdo contigo. El hecho de denunciar y todo lo que conlleva es muy duro. La víctima necesita estar preparada para afrontar todo lo que se le viene encima, por eso digo que es decisión de ella y sólo de ella. El entorno sólo puede apoyar en la decisión que tome, pero no forzarla a decidir.

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