¿Cual es el papel de los hombres en el feminismo?

Autora: Brown Gurl
Autora: Brown Gurl

 

¿Y a mí qué me importa?

No, en serio, ¿por qué estamos ooooootra vez perdiendo el tiempo, debatiendo sobre los feelings de los hombres, sobre si pueden ser feministas de verdad o si su papel en el feminismo es secundario como aliados sin que se sientan ofendidos? ¿Por qué perdemos tiempo en estos debates estériles sobre el papel de los hombres en el feminismo, cuando tenemos tanto trabajo que hacer con el papel de la mujer en la sociedad, en el mundo? ¿Por qué estamos debatiendo cuánto espacio debemos cederles a los hombres en la lucha por la liberación de la mujer, antes de que se enfaden y no respiren? ¿Por qué? ¿Es que la mera lucha por la igualdad no les parece suficiente que necesitan reconocimientos, medallas, méritos, diplomas que les acrediten? ¿No os parece sintomático?

¿Pueden los hombres ser verdaderos feministas o solo aliados?

Para empezar el concepto “verdadero feminista” es algo que me rechina. ¿Qué es un verdadero feminista? Yo no soy una verdadera feminista, probablemente tú tampoco seas una verdadera feminista, y esa que va repartiendo carnets tampoco está como para dar lecciones a nadie. Somos humanos, con nuestras incoherencias y nuestras contradicciones, y quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Menos de 5 incoherencias es dogma.

No obstante, si algo bueno tiene el concepto “aliado” es que descarta automáticamente a aquéllos que no han entendido nada. Querido, si te indigna que a ti como hombre el movimiento feminista te relegue a un papel secundario en la lucha por la conquista de los derechos que se nos han negado a las mujeres desde tiempos inmemoriales… es que aún no te has enterado de qué va esto.

¿Pueden los hombres hablar de feminismo?

¡Claro que pueden! Faltaría má. A mí me encantan los hombres que se forman sobre feminismo, que conocen la historia del feminismo y por qué no se le llama igualismo, igualitarismo, humanismo o cualquier otra denominación, los hombres que conocen las distintas corrientes feministas y que se han formado una opinión al respecto. ¿Y sabéis qué me gusta más aún? Los hombres que hablan de feminismo con otros hombres. Los hombres que detectan conductas machistas en otros hombres y no tienen problema en señalarlas.

¿Sabéis lo que no soporto? Los hombres que van de feministas y pretenden darnos lecciones a las mujeres de cómo hacer las cosas porque nosotras no sabemos y lo estamos haciendo TODO MAL.

Los hombres feministas respetan que nosotras determinemos las formas en las que pueden ayudarnos y las formas en las que no ayudan sino que estorban. Cada mujer decide por sí misma cómo se enfrenta a la discriminación diaria que sufre dependiendo de las otras opresiones que interseccionen en su día a día, de su forma de ser y de cómo se haya despertado ese día. Y no creo que ningún hombre, por muy feminista que se considere, tiene derecho a reconducir la manera en que luchamos nuestras guerras particulares. Tampoco creo que un hombre, por muy feminista y deconstruido que sea crea, tenga el más mínimo derecho a decirle a una mujer no feminista que está alienada o cómo tiene que vivir su vida, porque si has crecido escuchando que quedarte sola y que los hombres no te quieran es el peor castigo que puedes sufrir, revelarte contra ese chantaje puede tener costes emocionales muy altos que no todas las mujeres están dispuestas a enfrentar. ¿Y quien eres tú, hombre aprendiz de feminista, para decirle a otra mujer que se olvide de lo que le han enseñado toda su vida y actúe de forma contraria a lo que cree correcto?

Si eres un hombre aprendiz de feminista que se queja de que no le dejan ayudar porque no te dejamos que le reproches a una mujer feminista cómo encarar su lucha, o que aconsejes a una mujer no-feminista cómo debe vivir su día a día, si quiere ser hombre feminista para poder decirles a las mujeres lo que están haciendo mal… amigo, tú no has entendido nada.

hombres aprendiendo que el feminismo no les deja decirles a las mujeres lo que hacen mal
Hombres aprendiendo que el feminismo no les deja decir a las mujeres lo que hacen mal. Link al hilo.

 

Los hombres feministas respetan los espacios no mixtos y no se sienten discriminados porque un grupo de mujeres decida reunirse y no aceptar hombres. Como dice nuestra compañera Roaznar: visto lo visto, hoy en día los espacios feministas no mixtos deberían pasar a llamarse “cómo cabrear a aliados aún alienados”. Esto no significa que los hombres no puedan participar en el feminismo como concepto general, sino que hay determinados espacios en los que no son bienvenidos y no se acaba el mundo ni el hembrismo va a llegar por ello ni vamos a usar esos espacios no mixtos para conspirar cómo instaurar un matriarcado antipenes, podéis respirar tranquilos. Hay un montón de espacios mixtos, tanto feministas como no feministas, donde podéis participar con total libertad. Haced el favor de no acaparar.

Si un hombre aprendiz de feminista se siente ofendido o discriminado porque en un espacio en concreto las mujeres le digan que su opinión no es necesaria ni deseada, es que aún no ha entendido bien de qué va esto. Repitiendo la famosa cita de Kelly Temple: Los hombres que deseen ser feministas no necesitan un lugar definido dentro del feminismo. Ellos deben tomar el espacio que ya tienen dentro de la sociedad y hacerlo feminista.

 

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¿Pueden los hombres liderar la lucha feminista?

Vamos a ver. Aquí hay una confusión importante. La respuesta breve es NO. La respuesta larga es VAMOS A VER.

Hay hombres que son verdaderos líderes y contar con ellos es un lujo por el altavoz que representan, por su capacidad de llegar a más gente fuera de los círculos de convencidos, o por sus conocimientos en un área concreta, que honestamente, tampoco estamos en condiciones de rechazar.

Pero maticemos: Si en una manifestación organizada por colectivos feministas con reivindicaciones feministas, quien coge el micrófono al final del acto para leer el manifiesto es un hombre, me lo van a tener que justificar muy bien. Si un colectivo feminista organiza un acto y quien lo representa es un hombre, si en las ponencias la presencia de las mujeres no es mayoritaria, me lo van a tener que justificar mucho. Me vale que participen hombres para hablar de nuevas masculinidades, de la implicación de los hombres en la crianza y en los cuidados, sobre hasta qué punto los hombres también son víctimas de los roles de género y cómo luchan ellos contra esa imposición patriarcal. Y poco más. No quiero ver hombres en actos feministas, en ponencias feministas, para hablar de cosas que no les afectan a ellos, salvo que esté muy muy muy justificado. No quiero ver hombres monopolizando el tiempo y el espacio en eventos feministas, ya tienen el resto del tiempo y de la sociedad para ello. Porque hasta las reivindicaciones feministas tienen mayor credibilidad cuando es un hombre quien las expone, aunque el tema ni le roce.

PERO. Punto y aparte.

Uno de los mayores expertos en violencia de género en este país es Miguel Lorente, quien fuera Delegado del Gobierno para la Violencia de Género en el Ministerio de Igualdad con el gobierno de Zapatero, además de Profesor Titular de Medicina Legal de la Universidad de Granada, también Médico Forense, Especialista en Medicina Legal y Forense, y Máster en Bioética y Derecho Médico. Si tenemos la posibilidad de que Miguel Lorente venga a dar una charla, ¿lo vamos a rechazar por ser hombre y porque los hombres no deben liderar la lucha feminista? Creo que a nadie en su sano juicio se le ocurriría algo así.

Si Nacho Vigalondo, con sus 637.000 seguidores en twitter, usa su cuenta para hablar de vez en cuando sobre feminismo, se lo voy a agradecer muchísimo, porque va a llegar a mucha más gente que yo, con mis escasos 3.400 followers. Y si además en las películas que Vigalondo dirige lo hace con perspectiva de género y un punto de vista crítico hacia los modelos tradicionales de masculinidad, creo que es digno de apoyar.

En otro nivel (a años luz más bien), recientemente un conocido youtuber con casi 50.000 subscriptores en su canal ha empezado a subir videos hablando de feminismo, sobre transfobia y disforia, etc. Sí, hablo de Happlo Schaffer. Se le ha criticado por tener actitudes tóxicas (desconozco cuales porque no le sigo y no he profundizado mucho en el tema) y se le ha criticado también por ser un hombre hablando de feminismo y tratando de liderar la lucha. Y aquí tengo que decir ¡STOP! Sobre sus actitudes tóxicas y machistas, ni idea, creo que es algo de hace años (flash news: todos tenemos derecho a evolucionar y cambiar de idea, ojalá más hombres admitiendo que fueron machistas en el pasado y abrazando el feminismo) pero sobre lo de liderar la lucha, discrepo: al fin y al cabo lo que está invadiendo ningún espacio feminista para tomar el micrófono, está haciendo lo que pedimos siempre, coger su espacio en la sociedad (en este caso su canal de youtube) y hacerlo feminista. ¡Y eso es fantástico! Miare también está empezando a hacer videos sobre feminismo, ¡y eso es aún mejor! Pero una cosa no quita la otra. Sumemos más espacios feministas, no restemos. Si un hombre decide utilizar el espacio que ya tiene en la sociedad y hacerlo feminista, la idea es ayudarle y corregirle cuando la cague, no machacarle. Si mañana ElRubius decide informarse sobre feminismo y sube un video a su canal promoviendo la igualdad de género y criticando el machismo que llegue a sus 20 millones de criaturitas, yo daré saltos de alegría. Si Happlo llega a 50.000 suscriptores, si su directo sobre feminismo ha tenido más de 18.000 visualizaciones, ¡eso es bien! Salvo que meta la pata estrepitosamente y falle en los conceptos más básicos, claro, lo que está haciendo es llegar a un público que inicialmente no tenía por qué estar predispuesto a interesarse por esos temas, y eso es genial.

RESUMEN: mientras debatimos sobre si los hombres pueden liderar el feminismo, creo que descuidamos la retaguardia. Donde más aportan los hombres al feminismo es hablando de feminismo con otros hombres no feministas.

Los hombres que deseen ser feministas no necesitan un lugar definido dentro del feminismo. Ellos deben tomar el espacio que ya tienen dentro de la sociedad y hacerlo feminista.

Kelly Temple

Sobre Jessica Fillol

Los machirulos me han llamado hembrista hitleriana femizorra gorda y rubia de bote. Se me pegan los trolls como los pies al suelo de un bar de polígono. Orgullosa superviviente, porque bicho malo nunca muere. Destruyo masculinidades solo con pronunciar la palabra "cuqui". Molesto, luego existo.

15 thoughts on “¿Cual es el papel de los hombres en el feminismo?

  1. “” Los hombres que hablan de feminismo con otros hombres. Los hombres que detectan conductas machistas en otros hombres y no tienen problema en señalarlas.”””
    ++++++
    Excelente articulo !!
    Yo soy un viejo hombre, pero hablo de feminismo con hombres, y por veces, hace callar los machirulos ! (no esta siempre facil!)
    disculpe por mi escaso conocimiento del idioma castellana
    Pierre Lahire (Lyon, Francia)

  2. Magnífico artículo. Gracias.

    P.S.:Lenin era un burgues que lideró la lucha de una clase a la que él no pertenecía. Entendió, sin necesidad de vivirla en primera persona, la opresión a la que se vió sometido el obrero y campesino ruso de la época. Desarrolló los conceptos ideológicos y afrontó la creación del primer estado gobernado por una clase a la que él no pertenecía. Pero claro, Lenin solo hay uno.

    1. De hecho, Lenin se apropió de un movimiento que nació en la clase obrera, los soviets, y luego apartó a los Soviets del poder y puso a burgueses en la clase dirigente. Eso sí, el Gobierno era comunista, pero el ejemplo considero que es malo.

  3. Algunos blancos lideres abolicionistas americanos:

    Charles Sumner(Como líder Republicano Radical en el Senado durante la reconstrucción, 1865-1871, Sumner luchó para lograr la igualdad de derechos civiles y votar a favor de los libertos (sobre la base de que “el consentimiento de los gobernados” era un principio básico del republicanismo americano))

    John Brown (…movimiento de insurrección llevado a cabo por un gran número de esclavos dirigidos por el abolicionista John Brown en Harpers Ferry…)

    William Lloyd Garrison (…editor del periódico abolicionista radical The Liberator, y como uno de los fundadores de la Sociedad Antiesclavista Estadounidense.)

    Abrahan Lincoln (…sin embargo, estaba decidido a colocar la emancipación de forma permanente y en 1864 propuso la introducción de una enmienda en contra de la esclavitud en la Constitución. Esta enmienda fue aceptada después de su reelección, en 1865. Unas semanas después del inicio de su segundo mandato, Lincoln anunció públicamente su apoyo a sufragio limitado para los negros en Louisiana.

    Un sureño fanático, John Wilkes Booth, preocupado de la posibilidad de que los negros podrían obtener el derecho al voto, el 14 de abril 1865 mortalmente herido Lincoln, en Washington. Fue declarado muerto a la mañana siguiente.)

    1. Me fascina que cualquier hombre medio considere que puede estar a la altura de grandes líderes históricos y eso les legitima a dar lecciones a cualquier mujer con la que se cruce a diario. ¿Cómo hacéis para tener una autoestima tan sana, un ego tan fuerte? Me interesa de verdad.

  4. A mi, más que fascinarme, me mosquean. Ir por ahi dando lecciones, en general. Y considerandose a la altura de grandes líderes???
    Con lo de tu ego y autoestima, no puedo ayudarte. Eso es cosa tuya.

    En fin, ahora, al tema. Que te parecen los ejemplos anteriores? Son comparaciones relevantes? Podría hipotéticamente darse un caso similar en la lucha feminista, o es algo completamente descartable? Me interesa de verdad.

  5. Hablando con unos amigos sobre este tema nos surgió una duda que quizá no os importe resolvernos. Todos eramos hombres de 21 años en la conversación, por cierto. Dado el caso de tener una amiga, o una novia, con la que hay cierta confianza pero aún nos estemos conociendo, y salga el tema del feminismo y ella exponga una opinión machista, alienada o de desconocimiento (el feminismo es lo contrario al machismo, la sociedad no es machista, etc.), ¿cuál es nuestro papel, como hombres, en esa situación? Entiendo y comparto lo que se explica en el artículo y la frase “¿Y quien eres tú, hombre aprendiz de feminista, para decirle a otra mujer que se olvide de lo que le han enseñado toda su vida y actúe de forma contraria a lo que cree correcto?” debería contestar a mi pregunta, pero hay algo que, en esa situación de intimidad y confianza con la chica que os planteo, me sigue resultando raro o impostado. ¿Debo entonces esquivar el tema? ¿No darle mi opinión sobre lo que ha dicho o sobre el propio feminismo, incluso aunque me la pregunte? ¿Debería esperar a que descubriera el feminismo por ella misma? Supongo que la respuesta a estas preguntas es que sí, que la deje en paz con ese tema y no pretenda darle lecciones ni ser didáctico porque no soy quien para hacerlo. Por otro lado, al compartir con ella lo que pienso, ¿no estaría “tomando el espacio que ya tengo dentro de la sociedad y haciéndolo feminista”?
    No lo tengo claro, quizá hay algo que se me escape o que no estoy interpretando bien.

    Gracias por el artículo!

      1. Es decir, dar lecciones no, pero dar nuestra opinión sí. Es que eso me lleva a preguntarme: ¿hasta qué punto la opinión de un hombre es necesaria o bien recibida en el feminismo? Me refiero a que no creo que un hombre esté legitimado a opinar sobre feminismo en espacios feministas o hacia mujeres feministas (aunque es un poco lo que estoy haciendo pero forma parte de la duda que tengo y agradecería cualquier corrección). Pero en cambio, en el caso que te expuse, sí sería adecuado dar nuestro punto de vista aunque se trate de una mujer a quien lo damos. Quizá sea más simple de como lo estoy poniendo…

      2. Yo es que no veo tanto problema en un intercambio de opiniones, lo que ya no veo bien es el mansplaining, el dar consejos no solicitados, cosas como “lo estás haciendo mal / no tienes razón / mira verás te explico”. Pero el intercambio de opiniones, el debate, no veo qué tiene de malo.

      3. Pues sí, estoy de acuerdo… A veces me cuesta distinguir la simple opinión del mansplaining, me parece una línea muy fina la que los separa. En fin, gracias!

  6. Me ha encantado el artículo, es cierto que en alguna ocasión he vivido situaciones parecidas al compartir espacios de lucha con compañeras muy involucradas en movimientos feministas. Hemos debatido, hemos “enfrentado” opiniones discordantes, hemos compartido opiniones…algunas veces me he equivocado, algunas veces me he dado cuenta, otras no, me han corregido y gustosamente he declinado y he aprendido del error. Nunca lo he achacado ciertamente a una actitud machista por mi parte, o al menos eso quiero pensar, quiero decir, algunas veces, independientemente del género, en mi círculo cercano y en un contexto de debate sobre otro tipos de lucha, se nos ha podido “llenar la boca” más de la cuenta opinando sobre Palestina o sobre la lucha histórica de los mineros británicos, o mismamente, algo más cercano geográfica y temporalmente, a las reivindicaciones laborales en los astilleros asturianos…es cierto, empatizo con esas luchas, me he podido involucrar por solidaridad, pero nunca he tenido que pasar un checkpoint en Gaza, ni tuve que bajar a una mina del Gales de los 80, ni tan siquiera en el caso más cercano, aún viéndolo de cerca, he tenido que parapetarme en un astillero para defender la dignidad de mi puesto de trabajo con cohetes, piedras y tirachinas bajo el asedio de la policía. Nuca he sido mujer en el entorno laboral, o en casa, o viendo carteles publicitarios de lencería, caminando por la calle, nunca he sido mujer deportista leyendo el Marca …Sin embargo he opinado de ello.

    Como experiencia personal, es cierto que nadie me la ha pedido pero me parece interesante, contaré algo que me pareció enriquecedor y que pienso tiene mucha relación con lo expuesto en el artículo. Por motivos laborales estuve viviendo una temporada en la Sudáfrica profunda donde tuve la oportunidad de conocer gente maravillosa con una forma de entender la vida muy diferente a la europea. Pude intercambiar aspectos culturales y relacionarme con lo que allí se llaman “locales”. El mero hecho´de relacionarme con naturalidad con “locales” era ya un acto muy mal visto y despreciado por los “boer” (descendientes de colonos holandeses) que veían en esa actitud una “amenaza” a su discurso supremacista aún habiendo dejado muy atrás el Apertheid. Empatizo, y mucho, con los distintos tipos de lucha contra el racismo y por la emancipación colectiva de la población nativa sudafricana. Cuando aterricé alli, no hace más de dos años, podría resumir el contexto de la siguiente manera: los “boer” se burlaban de uno por comer arroz blanco “por ser esta comida de negros” o la población nativa se sorprendía de que a uno le gustara Bob Marley porque esa no era música que le gustara a la gente blanca.

    Y en esas aparecían debates sobre la lucha histórica contra el Apertheid en las que sorprendía que un blanco europeo participara o incluso comprendiera y compartiera cierto tipo de cosas, les pareció sorprendente conocer un tipo de empatía que para esa gente, en ese lugar, era absolutamente impensable. Yo, por mi parte, había cosas que no compartía de su actitud. La conveniencia o no de la continuación de la lucha armada, mismamente el papel que juega la mujer en las batallas cotidianas o cómo se “aplaudía” la normalización social de la figura de Nelson Mandela, algo que para mí no era (y sigue siendo) más que la usurpación y uso interesado de la población colona de su figura como acto de apertura a ojos de la comunidad internacional mientras que de puertas para adentro el sometimiento y la opresión de clase y racial continua siendo aberrante y brutal…., cosas que veía, que las viví de cerca y las exponía con ninguna otra actitud que aportar ideas. Precisamente no soy de raza negra y eso me daba otro punto de vista que quizá podía permitir aportar algo distinto a los debates. Yo, es cierto, aportaba mucho menos de lo que realmente recibía, pero jamás vieron en mí, cuando discrepaba, un acto intrínsecamente supremacista de autoconfirmación racial.

    Nunca dudaron de parte de quién estaba y siempre sentí que mis exposiciones eran tenidas en cuenta aunque en ocasiones pudiesen ser equivocadas desde su punto de vista, allí se hablaba tranquilamente y si alguien exponía y esgrimía argumentos que me convencieran no tenía ningún problema en absoluto en retractarme, algo que a la inversa también ocurría. Fue algo que para mí resultó ser tremendamente enriquecedor, yo, personalmente, puedo decir que hubo convicciones que “reforcé”, otras variaron, y otras aprendí a verlas desde otro prisma, lo cierto es que, en general, no hizo más que reafirmar mi empatía y solidaridad, ahora desde la distancia, con la lucha contra las discriminación racial. Agradecí que no me vieran como un “intruso”, agradecí su apertura de mente porque aportó enormemente a la mía.

  7. Joder. Yo tengo un wordpress que no pago y me ponen publicidad, pero vosotras tenéis dominio, no? Por qué siguen poniendo? Me parece un abuso, a no ser que estéis compinchadas en otra conspiración hembrista-mercantilista y os paguen por publicidad… ;). Muy interesante artículo, por cierto.

    1. Porque el dominio y el hosting también hay que pagarlos, y porque para lograr la dominación de los hombres bajo el yugo chochocéntrico matriarcal hacen falta fondos: con la paga de feminazis a sueldo del gobierno no nos da para todo. ¡Maldivos recortes!

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