Hidrofobia patriarcal en hombres feministas

Un día cualquiera, una microagresión cualquiera. Estas con tus compañeros feministas y alguien suelta una machistada. No importa qué machistada, un comentario cosificador, un chiste machista, un mansplaining de libro o alguien te llama exagerada por hablar del manspreading.

Le llamas la atención, pero estás tranquila. Tus compañeros feministas están sentados a tu lado… Pero callan como tumbas. El machirulo en cuestión te tilda de histérica, exagerada, “hay que saber reírse de uno mismo” y siguen callados. Te defiendes, te rebelas contra la microagresion, mientras los hombres feministas miran al suelo.

chiste machista hombres feministas
Un rato después te comentan que has estado bien, que menuda caña les has dado, pero tú no te sientes así en absoluto. El machirulo no ha reconocido el error, no ha cambiado de opinión y tú te has tenido que tragar una serie de microagresiones que no te tocaban.

Como comentábamos el otro día con Alex Suárez Beltrán, psicólogo y literato, entiendo que aquí hay un dilema. Pedir el apoyo de los hombres femimistas delante de las agresiones de otros hombres, incluso de otros hombres feministas, es hacerle el juego al patriarcado. Es perpetuar la historia de demisela en apuros que necesita que un macho la salve. Pero, por otra parte, es el papel de estos hombres feministas hacer de su espacio un espacio feminista y usar su privilegio masculino para hacer que otros hombres vean lo problemático de su actitud. Ellos son menos sensibles a las agresiones machistas, tienen más autoridad delante de los machistas y haciendo esto subvertirían el rol tradicional de mujer cuidadora y pedagógica y hombre combativo.

Pero que no, que no se mojan. ¿Le tendrán miedo al agua? Se escudan en que no quieren perpetuar la dinámica de la princesa y el caballero, pero seamos sinceros, tienen miedo. Les da miedito perder estatus delante de sus amigos y delante de otros hombres, así que te lo dejan a ti, “que se te da mejor”. ¿No os suena de algo esta justificación?

Sinceramente, me resisto a empatizar con su hidrofobia patriarcal. ¿Para qué necesitamos a hombres feministas que no se quitan sus privilegios y anteponen su estatus a luchar contra tu opresión?

Es muy fácil venir a un espacio feminista y hablar de machismo. Hacedlo en la calle. Cuando un colega haga un chiste machista, cuando nos acosen sexualmente por andar por la calle, cuando se nos valore por nuestro físico y no por nuestras capacidades, cuando un colega se quiera llevar a casa a una chica demasiado borracha, cuando un hombre ocupe un espacio que no le pertenece… Sed nuestros aliados entonces. Arriesgad como arriesgamos nosotras, echadle ovarios, dadlo todo. MOJÁOS. Quitaos de encima esta mierda de hidrofobia patriarcal.

Sobre Lidia Infante

Psicóloga y profesional del marketing y la comunicación. Me río en la cara del patriarcado. Sobornable mediante café, Nutella y cachorritos. Siempre dispuesta a montar un comando SCUM. A veces le hago spoiler a la gente sin querer.